Ni sus compañeros (todos de espalda), ni su banca (…ardillas), ni mucho menos la afición local (interesada en que su equipo empatara). Nadie le avisó al pobre portero que el enemigo le soplaba la oreja.

Sucedió en la Tercera División alemana… Y lo que es más importante: ¡al minuto 93!

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  • fausto del piero

    A NO BUENOOOOOOOOOOOOO QUE ONDA CON ESTE TIPO
    Y LOS DEMAS jajajaja ESO LE PASA POR CONFIARSE