Y sigue la controversia sobre el caso de los goles fantasma, ahora le tocó a Harry Kewell, jugador del Melbourne Victory, quien asegura que fue víctima de robo y es que a su parecer el balón sí entró a la portería de Chris O’Connor, arquero del Gold Coast United.

El árbitro Matthew Gillet, como era de esperarse, se encuentra en el ojo del huracán pues ese gol pudo haber cambiado la historia del encuentro, el cual finalizó con empate a un gol.

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