Sucedió en la segunda división de Inglaterra. Jay Rodríguez, jugador del Burnley, pudo haber hecho un hat-trick contra Nottingham Forest, pero se le movió el pasto. Autor de los dos goles que significaron el triunfo de su equipo, Jay desperdició un penalti luego de pegarle de forma horrible, terrible, espantosa, abominable, al balón.

Algunos tomaron con gracia la pifia, pero para Jay parece haber una sola explicación sobre su falla: se movió el pasto.

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