Desmond Morris es el autor de uno de mis libros favoritos de divulgación científica (The naked ape, 1967). Dicho sea de paso, Morris nunca fue aficionado del fútbol ni algo parecido. Tenía 45 años cuando fue por primera vez a un partido, y lo hizo solamente para complacer a su hijo.

The soccer tribe de Desmond Morris

Ese primer partido (un juego de la liga profesional de Malta, donde vivió durante los años 70) nunca llegó a los 90’. Fue suspendido en medio de disturbios tan violentos que el resto del calendario de la liga terminaría por cancelarse. Para la mayoría, eso habría sido suficiente. Para Morris era sólo el principio.

“Creo que ocurre algo fenomenal para liberar tanta pasión y violencia en las personas que son normalmente tranquilas y reservadas. Tengo que observar esto y averiguar porqué hombres adultos lloran y rugen en un simple juego de pelota “, dijo Morris después de lo vivido.

El resultado final, que llegó ocho años después de la iniciación violenta, fue “The soccer tribe”. Publicado por primera vez en 1981, un  libro que hace que incluso (y en especial) el público más avezado vea al fútbol de una nueva forma.

Morris, un analítico de la conducta humana, comenzó a intrigarse con preguntas que nunca pensó de preguntar. ¿Exactamente porqué los jugadores se quitan la camiseta como acto expresivo de una alegría incontenible? ( y porqué esto está expresamente prohibido en el reglamento), ¿porqué algunos aficionados ondean sus banderas con más fuerza que otros?, ¿de dónde surge esa sed encarnizada de violencia cuando las cosas no van bien para tu equipo?, etc.

Viajó a cientos de partidos, no sólo de fútbol, sino también a juegos de sus primos deportivos más cercanos (fútbol gaélico y fútbol australiano) para entender porqué uno es un fenómeno global y los otros son pequeños espectáculos regionales.

Pasó el tiempo entre los ultras de todo el mundo, esquivando insultos y contacto visual, para resolver lo que los impulsa. Observó a los actores clave, también en la sala de juntas y el vestuario. Analizó incontables horas de vídeos. Y finalmente aplicó la mente perceptiva y la pluma afilada que había diseccionado el comportamiento humano en términos más generales en el libro que les mencionaba al inicio del texto.

“Tenía que haber un equilibrio entre la entrada en él desde el exterior con una perspectiva fresca y luego conseguir hundirme lo suficientemente profundo para entenderlo desde ahí”, dijo a The Parade. “Eso hizo a The soccer tribe un libro muy diferente a los otros tantos libros de fútbol”.

“No habría sido suficiente para ver el fútbol como un espectador. Tenía que involucrarme con un club en todos los niveles y ver cómo la institución y sus personas operaban. Ya era demasiado viejo para ser jugador de fútbol, así que me convertí en una especie de directivo. He viajado en el autobús que va junto a los jugadores”.

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“Incluso fui de vacaciones con ellos durante su viaje de fin de temporada para que pudiera estudiarlos como personas privadas, al mismo tiempo que como agentes públicos.”

En el momento en que The soccer tribe salió por primera vez, el fútbol no se pensó digno de tal atención. Fue antes de las lagrimas de Gascoine y su impacto, antes de Fever Pitch, antes de la imagen de Tony Blair jugando fútbol-tenis, y mucho antes de las inversiones de multinacionales y las celebraciones publicitarias. Fue en un momento donde el futbol era cosa de locos y era peligroso ser parte de él.

Y esto no es todo. Mucho antes de que los mapas de calor llegaran, Morris dedica dos páginas del libro a una representación gráfica de un juego, convirtiendo cada toque del balón durante la victoria de Argentina 2-1 sobre Francia en la Copa del Mundo de 1978 en una especie de código Morse.

Morris explora los vínculos sociales y emocionales entre los jugadores en dos equipos diferentes, lo que se resume en un conocimiento detallado del espíritu de equipo en general, esto cuando perfiles psicológicos de jugadores y equipos  estaban todavía lejos de ser considerados.

Al final, ¿el libro de Morris vale la pena?

Por supuesto que sí. Y ejemplos de personas ajenas adentrándose al mundo del fútbol sobran, pero nadie nunca con el talento analítico de Desmond Morris, y nadie nunca con tanta curiosidad como él tenía.

Quizá el tema de analizar el fenómeno del fútbol sea a estas alturas algo ya repetitivo y a veces incluso pretencioso. Pero créanme que lo escrito en The soccer tribe es único.

“Cuando escribí el libro, que fútbol estaba casi a la altura del vandalismo.

Mucha gente quería ir al fútbol pero se desanimaban y no se les podía culpar. Vi algunas escenas bastante feas en el proceso.

Se ha vuelto más civilizado, pero no ha perdido su pasión. Y la violencia real se ha canalizado (generalmente) en violencia ritual; las burlas, el canto, la gesticulación..

Eso ha sido suficiente para atraer a una nueva generación de fans. Ahora es una extensión más amplia de personas. Eso es bueno para la tribu y bueno para el juego “.