Un gol Cardozo al 7′ bastó para que Benfica amarrara el liderato del grupo C, donde quedó eliminado Manchester United.

Los portugueses no lucieron, es más, aburrieron. Sólo Pablito Aimar ofreció destellos emotivos, pero contados.

Enfrente, el modesto Otelul hizo un papel decoroso, pues defendió eficazmente, no se vio superado y hasta provocó uno que otro susto que bien podrían haber merecido el empate.

A Benfica pareció hacerle daño su gol de inicio. A partir de ahí fabricaron un fútbol cómodo que no promovía nada más que dejar pasar el tiempo.

El triunfo permitió a las Águilas llegar a 12 puntos, con tres triunfos y tres empates. No perdieron. Con esa suma superaron con una unidad a Basel, la gran sorpresa de la Champions.

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