La derrota de la jornada pasada ante este mismo Olympiacos complicó mucho las posibilidades del Dortmund de seguir vivo en Champions, pero la ligera esperanza que reperesenta la tercera posición de grupo, con su pase a Europa League, mantiene vivos y peleando a los Schwarzgelben.

Era tanta la prisa por asegurar los tres puntos que antes de los diez minutos, al siete para ser específicos, Grosskreutz marcó un golazo desde fuera del área que sorprendió al portero Megyeri. La defensa rojiblanca pedía un fuera de juego de Perisic que se agachó para dejar pasar el balón hacia el arco, por lo que reclamaban que interfirió en al visión del arquero, pero la cuarteta rusa no opinó igual.

La polémica con los árbitros continuó en un tiro de esquina a favor de los helenos, cuando un remate de cabeza desviado fue rechazado con la mano por Piszczek, sin intención porque ya estaba en el aire cuando el balón fue rematado hacia su mano. Ninguno de los asistentes -ni el de fondo ni el de banda- validaron la mano y todo siguió igual.

Al ver que no podría vulnerar a la defensa alemana -por mérito propio o por apretadas decisiones arbitrales-, Olympiacos fue bajando su ritmo de juego y cayó en el dominio del local, que tampoco supo aprovechar para marcar más goles y asegurar la victoria. Con esos tres puntos, Dortmund asciende a la tercera posición, arriba de su rival de hoy -a la inversa de la fecha anterior- y se aferra a su pase de consolación a la Europa League.

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