Final Copa Libertadores 2011: Peñarol 0-0 Santos

¿Cero a cero favor quién? Alguien diría que Santos, no porque fue mejor, que quizá lo fue, sino porque estuvo más tranquilo.

  • PEÑAROL
  • SANTOS
Peñarol: Sosa, Rodríguez, Valdéz, Rodríguez, Corujo (Pacheco 67′), González, Aguiar, Freitas, Mier (Estoyanoff 56′), Olivera (Alonso 82′), Martinuccio. DT D. Aguirre


Santos: Rafael, Durval, Pará, Bruno Rodrigo, Danilo, Sandro, Elano (Patrick 79′), Arouca, Adriano, Zé Eduardo ( Aguiar 89′) Neymar. DT M. Ramalho
Goles: No hubo.
Árbitro: Carlos Amarilla (PAR)
Incidencias: Estadio Centenario, Montevideo

Los brasileños, incluso dominados, lo jugaron como lo que era, una final. Los uruguayos, los más finalistas entre los históricos de la Copa, sintieron la presión que el pasado les imponía, y poco peligro crearon en la portería de Rafael.

Pero la balanza no se inclinó hacia ningún lado. Peñarol dominó una buena parte, pero poco preocupó. Santos llegó bastante, pero no concretó. Al final, en todo caso, empataron, sin hablar del marcador.

El resumen lo definió la declaración de Bruno Aguiar, cuando al final de partido le preguntaron: “¿quién mereció ganar?”. Sorprendido, y sin explicación, dijo: “fue un partido muy difícil”.

Ni los brasileños -de gran partido- se sentían merecedores de nada. Los aurinegros, más obligados por ser locales, se sentían peor, aunque siempre con esa extraña tranquilidad por no recibir goles. Vaya, sentenciaron la final a un solo juego, que no es mala noticia, sobre todo después de averiguar que siempre cerraron como visitantes.

Lo mejor del partido fue el entorno, una pintura que difícilmente puede reproducirse en otro estadio del mundo. La Champions tiene su prestigio ganado a pulso, pero tal vez jamás reflejó el sentimiento que hoy emanó el Centenario. Desde ahí crece la Copa Libertadores, un torneo digno de nombres como Pelé, Francescoli o Riquelme, en todas las épocas, y que hoy, a la distancia, conmovió a cualquier futbolero que se acercó a la transmisión.

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Así fue la historia de la ida, si no mal jugada, sí falta de la emoción principal, casi única, que es el gol.

Todo queda entonces para el Pacaembú, estadio que recibirá la final, donde estos dos equipos prometen no sólo la entrega de hoy, sino la emoción por pelear, de una vez por todas, el título continental.

  • Issac MM

    y yo insisto, le hace falta calendarización, que se juegue en el año futbolístico y no en seis meses