Gracias a un primer tiempo de ensueño y a un fino Martín Bravo, Pumas por fin rugió con autoridad en la Concachampions para demostrar que por algo es el campeón del futbol mexicano. Toronto fue la víctima de su despertar.

A diferencia de partidos anteriores en el certamen, Pumas recurrió a elementos de su plantel titular, además de que ahora sí pudo concretar las oportunidades que tuvo. Ya era hora de que dieran una buena cara en Concacaf y lo hicieron con creces. Quizá la goleada les sirva como punta de lanza para reencontrarse con el triunfo en el torneo nacional.

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