Las selecciones de Rusia y España jugaron este martes un loco partido amistoso que culminó igualado a tres goles en el San Petersburgo Arena, estadio que en esta ocasión presumió de su techo retráctil para contrarrestar el frío y la nieve que cayó horas antes sobre la ciudad, y permitir así que los futbolistas jugaran a una temperatura mayor a los 20 grados.

Corría apenas el minuto nueve de partido cuando el lateral izquierdo español Jordi Alba abrió el marcador, luego de irrumpir como un delantero más ante un centro perfecto de Marco Asensio.

A partir de entonces ‘La Roja’, que en esta oportunidad jugó de blanco, dominó a placer el partido, y más aún luego de una mano voluntaria del mediocampista ruso Daler Kuzyaev al borde del área grande, que Sergio Ramos convirtió en gol desde el punto penal (minuto 35).

Todo pintaba color de rosa para los de Julen Lopetegui, hasta que en el 41′ apareció el escurridizo Fedor Smolov para colocar el descuento, con un zurdazo potente ante el que nada pudo hacer David De Gea.

Hasta ese momento se había visto muy solvente la zaga española, aunque siempre jugando al límite del fuera de juego.

Tras el paso por los vestuarios Lopetegui realizó tres cambios: Alberto Moreno, Asier Illarramendi y José María Callejón ingresaron por Jordi Alba, Andrés Iniesta y Suso -quien debutó con la absoluta-, respectivamente.

Pero los cambios no le hicieron nada bien a España, que al 51 vio como el delantero Aleksey Miranchuk aprovechó un rebote propiciado por un pase del experimentado Yuri Zhirkov, para meter un zapatazo que estremeció las redes.

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No obstante, la alegría duró poco para los dueños de casa, pues tres minutos más tarde Ramos volvió a ser protagonista en el área rival, tras ser objeto de un nuevo penalti -dudoso- que él mismo cambió por gol.

Con el doblete inédito del capitán del Real Madrid el panorama parecía volver a la normalidad, y Lopetegui volvió a echar mano del banquillo, esta vez dándole entrada a Vitolo, David Silva y Saúl Ñíguez, en detrimento de Ramos, Sergi Busquets y Thiago Alcántara.

El seleccionador ruso, por su parte, se tomó muy en serio el partido y no realizó modificaciones hasta el 62, cuando sacó a Kuzyaev y a Alan Dzagoev por Aleksandr Yerokhin y Aleksander Kokorin. Este último le vino de perla al ataque local y, en un error de control ibérico, asistió a Smolov para que colocara al 70′ con otro gran disparo el definitivo 3-3 en el marcador.

De esta manera Rusia evitó otra derrota en casa -tras caer con Argentina (0-1) el pasado sábado-, y España sigue sin poder ganar en el territorio que será sede del próximo Mundial.