La reciente victoria ante Boca motivó a la hinchada a seguir en buen número a River que visitó la cancha de San Lorenzo con la ilusión de volver a sumar tres puntos que le permitieran ya de una vez salir de zonas peligrosas (descenso) y por otro lado en la clasificación general subir peldaños que lo metan en zona de Copas.

  • San Lorenzo
  • River Plate
San Lorenzo: Migliore; Tula, Botinelli, Luna, Palomino; Torres, Pereyra, Reynoso, Rovira (Benítez 87′); Menseguez (G. Bazan 70’), Bordagaray.


River Plate: Carrizo; Ferrari, Maidana, Román, Ferrero; Acevedo, Almeyda, M. Pereyra (C. Arano 70’), Ortega (Funes Mori 88’); Pavone, Lamela (Lanzini 74′).
Goles: No hubo
Árbitro: Diego Abai
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 15 del Apertura 2010 argentino, disputado en el estadio Pedro Bidegain (Nuevo Gasómtero), que registró buena entrada.

La tarde, calurosa en Buenos Aires y sobre la cancha dos equipos que intentaron divertir pero que sus momentos futbolísticos no están justamente para eso, pero lo intentaron y eso fue claro.

River ambicionando el gol pues requiere de puntos ciertamente, pero también el rival que tenían en frente era motivación para buscar el triunfo. Sin embargo al esfuerzo realizado le faltó el toque de calidad para definir en la última línea y a pesar de intentarlo con Pavone y un activo Ariel Ortega, River se quedó con las ganas de festejar.

El partido resultó entretenido en términos generales, pero la ausencia de goles siempre condicionará la opinión en torno a un encuentro, y a éste, le faltó sólo eso, el gol, que a final de cuentas es la máxima emoción de este deporte. Apenas el martes pasado en un juego que resultó infumable, River se llevó las palmas y los encabezados tras vencer a Boca con un gol nada más. Fue el paraíso para los hinchas pues además vencieron al rival odiado ciertamente.

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Hoy, este empate le sabe a poco al equipo de la Bnada, del que se esperaba mucho más en la segunda mitad de acuerdo con lo que se había vivido en la primera, pero no, habrá sido el calor, la disposición técnica o hasta la mala suerte, pero la realidad es que el cero no dejó contento al Millo ni a su afición que al final aplaudió el esfuerzo pero nada más.
Definitivo, sin goles no hay paraíso, y para muestra, el River de hoy…