B-K footyroom.com por footyroom

Bayern y Köln se plantaron hoy en Allianza Arena con la firme intención de dejar pasar el reloj, que ocurriera lo que por lógica iba a pasar -victoria local- e irse lo más pronto posible de vacaciones. Lo que no sabían -o posiblemente sí, pero no le deban mayor importancia- es que lo que ocurriría hoy pasaría a la historia.

La primera mitad sólo tuvo para destacar un blooper con el balón, que quedó inservible tras un cobro de falta, y la infantil expulsión de Frank Ribéry tras hacer todo mal: se tiró un clavado obvio, reclamó que no le marcaran el penal, se levantó a agredir al defensa que lo marcó, hasta en dos ocasiones y no se estuvo quieto hasta que lo echaron. Si con once en el campo no se veía a un Bayern claro en sus ideas, con uno menos se veía más improbable.

Pero el Köln no tenía intención de presentar batalla y se replegó descaradamente, encargando la solitaria labor de atacar a Lukas Podolski, que no puede hacer todo. Eso sí, si no es porque el mismo visitante se encargó de regalar la opción del primer gol, Bayern se hubiera complicado otro tanto. El gol de Mario Gómez, por cierto, tiene tintes históricos: significó el décimo sexto juego consecutivo marcando gol, nuevo récord en Alemania, que pertenecía a Gerd Müller, con quince.

Ya los siguientes dos goles, de Alaba y Kroos, fueron prácticamente por inercia, solamente por la insistente llegada de los rojos hacia la portería de los azules. Y el resultado triunfal también va para los anales de la Bundesliga: el técnico Jupp Heynckes se convirtió en el técnico más ganador en la historia de la Liga.

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Así, con poco futbol y mucha estadística, Bayern Münich cerró hoy el año con felicidad plena: el triunfo de hoy por amplio margen, el campeonato de invierno ya asegurado y hasta el favorable sorteo en la Champions.