Por: Nicolás Tapia Quinteros
Ganador de la XLI entrega del Rincón Sapiens

Cuesta arriba, detrás del volante y con el motor andando, viendo como el paisaje se va modificando, de abundantes casas y centros comerciales a un llano extenso y deshabitado, donde la selva de concreto cambia a desierto y el libre albedrío de algunas personas se consume bajo la soledad y el silencio en unos cuantos kilómetros.

En el asiento del copiloto, tu amiga fiel y compañera de batalla, aquella que siempre carga tu uniforme y herramientas de pelea, siempre callada pero dispuesta a acompañarte mientras le proporciones un hombro. Diez kilómetros después de la última miscelánea y el paradero de autobús, cuando pensabas que ya no había nada en aquellos parajes y que la próxima forma de vida la verías en el siguiente pueblo, llegas a tu destino.

Cuatro muros de concreto más gruesos que las piernas del Pony Ruiz, cuatro torres de vigilancia más altas que Peter Crouch, más seguridad que un equipo del Tuca Ferreti, y dentro del recinto, más esperanzas que las de un seguidor del Cruz Azul y más arrepentimiento que el de Salvador Carmona. En medio de la nada, aislado del mundo real, se juegan los siguientes 90 minutos de 22 almas. Algunas puras, otras impuras, algunas arrepentidas, otras orgullosas, algunas buenas y otras malas, todas repartidas en 22 personas de las cuales once portan uniforme las 24 horas del día, los siete días de la semana.

Dejas tu auto, bajas a tu compañera y la dejas vacía. La primera irregularidad viene al conocer tu nuevo vestidor, el cual se encuentra afuera del recinto, a un lado de la avenida principal. Vendas alrededor del tobillo, calcetas del mismo color pero de diferente tonalidad con el resto de tus compañeros, los incansables Concord o Joma porque sabes que vas a jugar en un terreno más irregular que una campaña del Atlante, camiseta 16 en la espalda, rindiéndole homenaje a tu ídolo, y claro, tu identificación en mano. Estamos listos para jugar…

A diferencia de un estadio normal, aquí no te recibe el cuarto árbitro. En cambio, dos monstruos de 1.90 mts, envueltos en un uniforme azul con botas de casquillo extra resistente, ametralladora en mano e insignia de la “Policía Estatal”, te reciben en la entrada, abriéndote las tres diferentes puertas que fungen como único punto de acceso en aquel recinto. El siguiente paso es entregarle tu identificación a un tipo que irradia tristeza e impotencia en una ventanilla, donde los únicos rayos del sol que ve, son los que llegan cuando se abre la puerta de acceso.

Hecho ésto, los dos mastodontes se dan a la tarea de acompañarte a un cuarto aislado donde, después de haberte desvestido con la mirada durante tu ritual de entrada, lo hacen esta vez literalmente para revisarte desde el territorio Yukón y hasta Ushuaia. En ese momento tu cabeza y sangre se encuentran totalmente petrificados. Comienzas a recordar tu pasado a largo y corto plazo en busca de algún indicio de crimen cometido, ya sea hasta el robo de un picafresas, porque verdaderamente sientes que has cometido uno. Bien, la revisión fue librada con éxito. ¿A la cancha ahora? Aún estamos a años luz. El “Transporte” espera…

Como sardinas enlatadas, así es tu trayecto desde el punto de control y revisión hacia el campo de juego. Cuentas (al menos en mi experiencia personal) con una sola Van para todo el equipo, utencilios y cuerpo técnico. El entrenador, como buen líder y director de orquesta, ocupa el único asiento del vehículo al fungir como copiloto de un guardia con mirada de pocos amigos y brazos dignos para competirle al trompo de pastor de la taquería ubicada a la vuelta de tu casa. El resto del equipo es invitado cordialmente a acceder por la puerta trasera de dicho medio de transporte y a “arreglárselas” como puedan.

Dieciocho cristianos hacen malabares con su cuerpo, dignos de un performance asiático en el Cirque Du Soleil, para meterse en la parte trasera de la camioneta y así comenzar el corto (pero eterno para los pobres contorsionistas) viaje hacia el campo de fútbol, retrasándose un par de minutos ya que el honorable colegiado es parte del grupo también a pesar de su uniforme neutro y se ha atrasado unos minutos en su registro.

Digna de una travesía para ser considerada la cuarta entrega del Señor de los Anillos, el destino final por fin es tangible, visible y palpable. Evacuando la camioneta como vómito de borracho a las seis de la mañana, los gladiadores nos aproximamos al campo, directo a la etapa de calentamiento; del rival, no hay indicios aún…

Cinco minutos después, los susodichos hacen su aparición. Por mas que intentas desviar la mirada y concentrarte en lo tuyo, es imposible. Estás a punto de jugar, convivir y dialogar por 90 minutos con asesinos, violadores, estafadores, drogadictos y uno que otro que robó una bolsa de canicas o una estampa del correo. No sólo el equipo te causa curiosidad y sorpresa, la afición también, y es que tienes más público que en cualquier otro partido normal de la liga, pero probablemente sea en el único lugar que desearías no tenerlo. El honorable, con la voz entrecortada y las extremidades tambaleantes, da por iniciado el cotejo…

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Sudor frío, respiración acelerada y mente bloqueada son el resultado de los primeros 15 minutos de juego. Los once contrarios corren como rateros, literal y metafóricamente, con un ansia y vigor que prácticamente no lo ves en ningún otro equipo de la liga. No lo entiendes en un principio pero luego en tu casa, analizando y recordando, todo encaja. Son los únicos 90 minutos de alegría, normalidad y libertad que aquellos muchachos poseen en los 10,080 que abarcan su semana completa…

Robas el balón, te escabulles y te vas solo. Eso no es del agrado de los que van cada siete días a observar el partido de su equipo por obligación, ni mucho menos de los once que están jugando. Cuando piensas que tienes el control y respeto de todos, te despiertas en el piso, con la boca llena de pasto seco, con un dolor en la pierna como si te hubiera golpeado Pepe y lleno de coraje y rabia por dentro. Te levantas furibundo con el objetivo de encarar y hacer pedazos por tu cuenta al animal que te bajó deslealmente con una patada, lo divisas, te acercas a él y luego… el miedo te invade como tropa americana en el medio oriente y desistes en tu intento de venganza debido a tres razones:

– La primera: Escuchas al árbitro decir “Siga, no fue falta, esto es de hombrecitos”.
– La segunda: Notas en su mirada que él sabe que la falta fue más clara y dura que un vidrio de planta nuclear, pero el pavor se lo come a la hora de cobrarla.
– La tercera: El amable amigo que te sacudió se acerca a ti con una sutil disculpa disfrazada en un ¡¿“Que güey?!”, pero claro, tu sabes que está arrepentido (muy pero muy profundamente).

El encuentro sigue su rumbo con normalidad, hasta que cometes el peor error del día. Sí, tu amable y cordial oponente se encuentra en el piso dando vueltas gracias a una pequeña e inocente “patadita” que le propinaste sin intención alguna. “Soltaste al Kraken tarado!” repite tu mente una y otra vez. Y en efecto, lo hiciste. Afortunadamente, los mismos guardias de los que temías en un principio, llegan a tiempo para salvarte y someter al convicto lleno de ira. Lo someten y sale de cambio (obligado). El juego se reanuda, no sin antes un claro y conciso… “Si otro cabrón vuelve a hacer una pendejada así, todos van a valer madres”, cortesía de tus héroes vestidos de azul. El siguiente reto es frenar al fenómeno que corre inexplicablemente como condenado todo el partido sin cansarse. Por supuesto, sin tener conocimiento alguno de que El Chompas se había fumado un cigarro de Cannabis con anterioridad (obvio, por razones medicinales).

Pitazo final y victoria conseguida (no sabes cómo). Jugadores y cuerpo técnico rivales, se acercan muy agradecidos a estrecharte la mano y, uno que otro, a pedirte un recuerdo memorable de aquel encuentro, como tus espinilleras o zapatos de fútbol.

Minutos después, la lata de sardinas te está esperando para un abandono inmediato, realizando el mismo procedimiento de transporte descrito anteriormente, sólo que esta vez con el olor a fragancias de Chanel y Louis Vuitton irradiadas por los cuerpos de 18 sementales después de haber sudado por 90 minutos.

Sales del complejo y eres libre. Tu oponente no. Te sientes libre. Tu oponente no. Eres dueño de hacer lo que desees el resto del día. Tu oponente no. Te vas a poner un pedo monumental y hacer tonterías en la noche. Tu oponente no, ya las hizo. Aquellos individuos sólo poseían 90 minutos de libertad, pero los hacían parecer todo un día o una semana.

El arrepentimiento y los errores han prevalecido en el juicio de estas personas a la hora de disfrutar un momento en la vida, cosa que a la mayoría de los que estamos afuera, nos hace falta. Viéndolo desde esta perspectiva, todos estamos encarcelados de algún modo. Aquel que parecía no tener alguna cualidad positiva, termina quedándose con una ventaja muy por encima de nosotros. Jodido y encarcelado físicamente se encuentra aquel individuo dentro de los cuatro muros. En la misma situación nos encontramos los que estamos afuera pero mentalmente. La vida se disfruta en los momentos más comunes e insignificantes y el fútbol es uno de ellos, porque el mundo de la redonda no sólo enciende pasiones, sino que nos hace despertar, recapacitar, comprender y afrontar nuevas situaciones.

Disfruta el pitazo inicial. Disfruta el medio tiempo. Disfruta el gol. Disfruta el autogol. Disfruta el pitazo final. Disfruta el tercer tiempo. Disfruta la vida.

  • Juan Manuel

    Te paseste esta genial muchas felicidades !!! me llego !! 😀 Gracias

    • Qué bueno que te gustó Juan. Nos puedes seguir en thirdyellowcard.com. Un abrazo.

  • Regina

    Órale… muy buen relato… hace mucho que no leía esta sección pero valió la pena volverme a dar una vuelta por aquí 🙂 Felicidades Nicolás Tapia!!! y por cierto… eres la primera persona en mi vida que menciona los picafresas en un texto… gracias, me hiciste recordar mi infancia, en este momento voy a la tienda por unos 🙂 felicidades!!!

  • R2Rock

    Esto me recuerda a una anecdota que le ocurrió a un buen amigo, excelente delantero por cierto, en una ocasión su equipo fue a jugar al reclusorio norte del DF, últimos minutos, el partido empatado y le cometen una falta criminal en el área, se marca el penal y el erá el cobrador oficial, nos contaba que al momento de colocar el balón, los espectadores lo amenazaron, le decian que “lo iban a matar” si anotaba, mi amigo erró de una manera espantosa por la presión y entre burlas de la hinchada del rival solo escucho cosas como “era broma”, “no es cierto”, o “si se la creyo el pendejo” pero ante esos aficionados lo mas sensato fue no arriesgarse.

    • Si la verdad es que al final tienes que jugar con respeto pero sin miedo. Ellos en el fondo están muy agradecidos de que vayas a jugar incluso si los goleas (muy difícil). Nosotros hasta hemos tenido que salir cruzando el patio común de los presos en presencia de ellos… pero es muy normal (dentro de lo anormal). Saludos y Gracias.

  • FSCHM

    ¡¿Tu ídolo es Efraín Juárez?! Ya en serio, gran texto, me gusto.

    • Syd Barrett

      ¿Por qué?, ¿por su carota criminal? se han dado cuenta que tiene una cara enorme el cabrón, pinche come galletas!

    • Gracias mi estimado. Un abrazo.

  • roro

    enoooorrmeee cronica enorrme me gusto muchiiiisimo que buena redaccion.
    gracias de verdad

    • Qué bueno que te gustó Rodrigo. Puedes leer otras en thirdyellowcard.com o aquí mismo en el Rincón Sapiens hubo otras 2 que gané: a) “Somos iguales pero muy diferentes” y b) “Paradero, el último de mi sueño”. Saludos!

  • VK

    Que buen escrito, me recuerda cuando viví en Aguascalientes, los equipos de la liga teníamos que hacer una visita al CERESO de la entidad para jugar contra el equipo de internos; dos veces me tocó ir y creanme que no es nada grato estar en esos lugares ni como visita… Perdimos en ambas pero más te golean los internos cuando te estás yendo del lugar y te preguntan “que onda compa, regálame tus zapatos no?”.

    • Jaja esa misma pregunta es como de ley en cada CERESO. Gracias y qué bueno que te gustó. Saludos! (Puedes leer más columnas en thirdyellowcard.com)

  • César Jácome

    Muy bueno la verdad. Es profundo y entretenido además de bien redactado, felicitaciones a Nicolás Tapia

    • Gracias César. Hace unas semanas escribí uno sobre Luis Suárez y el momento de la “Mano de Dios” en Sudáfrica 2010 ante Ghana. Lo puedes ver en thirdyellowcard.com. Un abrazo!

  • Carlos G.F.S.

    Excelente relato, muy bueno porque desde el principio te va atrapando.
    Tengo un tío en Puente Grande, cuando era libre le gustaba fanfarronear cuando íbamos a jugar, la vez que lo visite le pregunte sobre si jugaba con los internos y dice que no juega porque se arriesga demasiado hasta con los mismos compañeros, aunque si es cierto el titulo del texto, el mismo nos lo dijo…Felicidades Nicolas

    • Muchas Gracias Carlos. Ganes o pierdas, es una experiencia que nunca se te va a olvidar. Tal vez no la disfrutes en el momento, pero luego cuando recuerdas, te das cuenta que ha sido una experiencia única. Un abrazo.

  • @GustavoGam

    Felicidades! Una gran pregunta, dónde y qué estudiaste? Saludos.

    • Hola Gustavo. Estudié Ingeniería Civil en la Autónoma de Querétaro 🙂 Saludos igualmente.

  • davicho

    felicidades!

  • Ilshe!!

    Wow, Bastante Impactante y Está Muy Chido, Me Gustó Mucho. Sobre Todo los Últimos tres Párrafos, son Bastante Analíticos y Ciertos.
    Sólo Hay Algo que Podría no Agradarme del Todo, y es que en Este Texto Haces Muchas, Muchas, Comparaciones, Abusas de esa Herramienta, Pero Supongo que ese es tu Estilo, Entonces, Muy Bien Logrado!! jajaja

    • Muchas Gracias por leerlo. Si, tienes razón pero es el estilo de este texto. Para cada texto diferente intento adaptar un estilo diferente, de acuerdo al contexto y los protagonistas del relato. El último que escribí se llama “Dios es Uruguayo” y si lo lees, te podrás dar cuenta que es un estilo totalmente diferente. Saludos!

      PD: Lo puedes leer en http://www.thirdyellowcard.com

      • Ilshe!!

        Vale, Pues Estuvo muy Bien Logrado, me Gustò Demasiado, Fìjate que Luego Leo ThirdYellowcard y me Agrada lo que Hacen… Yo Tengo dos Blogs, Pero no los he Podido Actualizar, jejejeje, Luego si Puedes los Lees, Son “Ilshelandia!!” y “Sueños con Balòn y Pluma” Saludos

  • Si para ganar hay que contar relatos que hayamos vivido, como carajos lo voy a hacer si mi vida es bien pinche aburrida!!! xD Saludos, buena columna.

    • Entonces cambie su vida. La mía también era bastante aburrida hasta que decidí tirar mi título profesional a la basura. Saludos Moisés!

  • Viktor Zambrano

    lo va a leer su p$#% ma#” :yao ming: jajaja no ya enserio bastante buena!!

    • Jaja ya lo leyó mi querida madre. Gracias Victor! Un abrazo.

  • Juan Carlos Ramírez Amaro

    Nico, buen día. ¿Sabes? Estás muy cabrón eh! El manejo de las formas y los momentos cronlógicos que manejas son de primera línea, no me resta más que felicitarte. Como pequeño reconocimiento, me atreví a subir tu enlace a mi cuenta de facebook. Me encantó porque me trasladaste a una experiencia muy, pero muy similar. Enhorabuena, espero un día me puedas leer, incluso podamos tener amistad virtual y compartir lo que yo hago, para contigo.

    • Hola Juan Carlos. Claro, pásame tu blog o donde publiques tus columnas para leerlas. Mi twitter personal es @nicoliszt, un abrazo!

      • Juan Carlos Ramírez Amaro

        Nico, te dejo el link del portal donde publico, http://futbolenredes.blogspot.mx/

        No uso twitter, pero en facebook me encuentras como Juan Carlos Ramireza.

        Ya entré a tu blog y la columna de Dios es uruguayo, no tiene mamá eh! Mis respetos señor, naturalmente ya me gusta tu página en facebook.

        Abrazo, buenas noches.

  • Juan Carlos Ramírez Amaro

    Nico, buen día. ¿Sabes? Estás muy cañón eh! El manejo de las formas y los momentos cronlógicos que manejas son de primera línea, no me resta más que felicitarte. Como pequeño reconocimiento, me atreví a subir tu enlace a mi cuenta de facebook. Me encantó porque me trasladaste a una experiencia muy, pero muy similar. Enhorabuena, espero un día me puedas leer, incluso podamos tener amistad virtual y compartir lo que yo hago, para contigo.

  • armando gp

    muchas felicidades, hace mucho que no entraba a esta seccion, pero nose porque el titulo me llamo la atencion y no me equivoque!
    felicidades! saludos

  • Jaibo

    Me gusto. Para mi que lo de “vómito de borracho a las seis de la mañana” y lo de “Te vas a poner un pedo monumental y hacer tonterías en la noche” lo dices con autoridad en los hechos y forman parte de la cronica y no solo como acotaciones jejeje. Saludos. Buen trabajo.

    • Pero claro que con autoridad en el hecho y en reiteradas veces jaja, digo, ¿Qué futbolista frustrado no lo ha hecho? Gracias Jaibo, un abrazo 🙂

  • Issac MM

    Buen texto. Aunque yo creo que todos con el fútbol sentimos esa libertad, al menos todos los pamboleros

  • August

    Que buen texto, me gustó como lo aplicas asi de metaforico. En general todos tenemos cosas que nos privan (carcel), en fin la frase: la vida esta llena de cosas insignificantes, el futbol es una de ellas, que barbaro me llegó, es algo subjetiva.
    Felicidades, en serio, te lo dice un apasionado a este deporte, el cual esta acostumbrado a disfrutar como lo mencionas, tanto las victorias y derrotas de su equipo, con decirte que soy panzaverde :). saludos!

  • Irdam

    Inyección de optimismo y beneplácito divino para disfrutar la vida