“Me voy a comer a tu casa y al rato vuelvo.” A parte de la confusión semántica que causa, esa cordialidad tan mexicana para referirse a la casa propia siempre me pareció desproporcionada. No es hasta hoy que me siento cómodo repitiéndola.
Y no lo hago por humilde cortesía. De nada servirá haber construido este asilo de ideas si no lo visitas con frecuencia, si no te sientes cómodo en él, si no disfrutas de sus espacios.
Te invito a dar un breve recorrido por cada habitación, para que conozcas tu casa. Espero que te guste tanto como a mí:
- En la cocina servimos la Sopa del Día a cualquier hora, con una receta nueva a cada amanecer.
- En el cálido estudio descansa el archivo con todas las Columnas que hasta hoy he escrito.
- En el cuarto de tele puedes escoger entre una enorme variedad de Contracrónicas y capítulos de Valedores a tu gusto.
- La Prensa de Hoy está en el baño. Ahí encontrarás las portadas de los periódicos deportivos del día a día.
- En la sala de juegos hallarás el Reto Champions y, si eres lo suficientemente bueno, saldrás de ahí con el jersey que tú elijas.
- Y finalmente, nunca olvidarás darte una vuelta por la sala de masaje, donde Las Pelotas de Oro te prometen horas de placer.
Después de un arduo trabajo, la casa está construida… pero no terminada. Cada día irá rediseñándose a tu gusto. Cuento contigo para que me ayudes a decorarla, y juntos la veamos crecer.

























