Un regalo inesperado

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La noche anterior

-Me encantaría poder levantarte de la cama, regalarte más años de vida, verte donde mejor te sientes.

-¿Ya te estás despidiendo?

-No, abuelo. No ha sido mi intención.

-Tranquilo, entiendo.

-Oye, me dijeron que no quieres ver los partidos por televisión.

-En mis condiciones, y para lo que veo, me desespero, me aburren. ¡Es un suplicio! Prefiero estar de ocioso pensando en mi muerte.

-Abuelo, por favor no digas eso.

-Acércate. Te diré lo que me podrías obsequiar.

A la mañana siguiente

Botes de pintura. Brochas. Rodillos. Elías ha comprado el material necesario para cumplirle un deseo a su abuelo. También ha pasado por Leonardo, su amigo, un as para ilustrar paredes. En el trayecto hacen escala en un taller mecánico, único sitio donde saben que pueden encontrar los pósters que requieren.

-No importa el precio, véndamelos. Don Julio, usted nomás los tiene de adorno.

-Pero son antiguos, esos equipos ya ni existen.

-Por eso mismo los queremos.

-Está bien. Llévenselos, no es nada.

Ya con todos los elementos completos, los dos amigos emprenden camino hacia casa del abuelo.

Manos a la obra

-Duerme. Te aviso cuando hayamos terminado.

-Ya me cansé de dormir, pero está bien, lo haré.

No tarda ni 10 segundos en cerrar los ojos y roncar. Elías y Leonardo comienzan con su trabajo: uno prepara la pintura y recorta los pósters, otro traza líneas en las paredes de la recámara. Poco a poco los rayones cobran forma y van dejando de ser simples líneas para convertirse en siluetas sobre una tribuna, siluetas que miran hacia una cancha de futbol.

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Así como miran, expresan. Sus gestos son de euforia, nervios, angustia. Algunos ya ondean banderas, otros alzan los brazos. El rectángulo, segmentado en tres paredes que deja libre la pared donde está la cama del abuelo, apenas presume un balón solitario en el círculo de media cancha.

-Dale a la pintada.

Elías le da color al pequeño estadio, mientras que Leonardo afina detalles en sus trazos. El césped se tiñe de verde, y las líneas de blanco. Las siluetas se transforman en una multitud festiva, apasionada. Playeras amarillas, azules, rojas, con franjas, sin ellas. Banderas sin escudos, pero levantadas como estandarte de la emoción. Hay vida en ese rincón de tres paredes.

Elías y Leonardo culminan de pintar, aguardan unos minutos para poder pegar a los jugadores recortados y no dejar al esférico en completa soledad.

-Quedó fregón.

-Me cae que sí.

Pegan a los futbolistas de papel (leyendas de antaño) en posiciones de batalla, reducida en número de protagonistas, pero partido a final de cuentas. Destaca al centro de la tribuna el abuelo, identificado por su boina, el bigote tupido y su rostro que parece expulsar la mandíbula de tantos gritos que desprende.

-Ahora sí, despiértalo.

No hace falta. El anciano tiene los ojos abiertos, llenos de lágrimas, repletos de gratitud.

Al caer la noche

-Qué bueno que te gustó.

-Y eso que solamente te pedí que me sorprendieras.

-Era lo menos que podía hacer por ti.

-Ayúdame a levantarme.

-Pero abuelo…

-Dije que me ayudes.

Con muchos esfuerzos, el anciano logra incorporarse. Jala a su nieto hacia la pared donde reluce su rostro, se recargan en la misma.

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-¡Goooooooool!

-Abuelo…

-¡Goooooooool!

-¿Qué haces?

Así, el abuelo le brinda a su nieto un regalo: se ha levantado de la cama para extender la vida en un instante que son años y le hace ver que está donde mejor se siente.

-Quiero pedirte un último favor.

-¿Cuál?

-Saca de aquí la televisión. ¡Estorba!

  • alexdiavol

    Estuvo de huevos el relato, muy agradable, a veces siento que me hubiera gustado tener algun abuelo, uno por lo menos

    • Papá de los Helados

      se que se siente, mis abuelos paternos se murieron antes que naciera, mis maternos: el abuelo murio cuando yo tenia 3 y mi abuela cuando tenia 5, asi que no tuve abuelos

    • arshavifan

      cuando compartes un gusto en comun con un familiar esta de huevos, pero todos nos imaginamos a los abuelos dando consejos etc pero no siempre es asi.

    • aDer

      Soy afortunado de tener dos abuelos, recibir sus consejos y enseñanzas.
      De verdad que son parte fundamental de mi vida.

      • alexdiavol

        Que bueno por ti que tengas esa oportunidad
        Gracias por recalcar que soy un sin abuelos xD, jajaja no te creas, la verdad es que nunca tuve la oportunidad de por lo menos conocer a alguno (abuelo o abuela) y pues no tengo idea de lo que es ese sentimiento que se genera al compartir algo con ellos.

  • Capitán Frio

    Mi abuelo odiaba el futbol :’v

    • arshavifan

      te entiendo, a mi familia casi a toda le caga; salvo mi hermano que es igual de apasionado que yo, mi papá es mexicanlieber jeje pero no tan apasionado aunque nunca se pierde los de liguilla y seleccion.

  • arshavifan

    y la previa del sorteo de libertadores???

    esperaba que ardiera troya con los equipos mexicanos en el ultimo bombo 🙁

  • Chiva

    No habian publicado ya esta columna? Tuve algo asi como un deja vu muy cabron ._.

    Por cierto, el abuelo poniendo orden como varios aqui: “Dije que me ayudes!!!!” o lo que es lo mismo “Que me ayudes, dije!!!!”

    • A-Lex Luthor

      Así es, ya la habían publicado, pensé que todo mundo iba a darse cuenta jaja al parecer quedamos pocos de con los que inició la pagina.

      • Rafael Campos

        jajaja pero esta cheveré si es la segunda vez que lo leo, pero me sigue rayando en lo sensible

  • Notorious_AGC

    por mi great-great grandpa somos fieles al Rebaño Sagrado, lastima que no me toco ir a estadio Jalisco con el, RIP, pero es chingon ir a un estadio con tu abuelo y escucharlo decir “Ah que malo es ese cabron” (Camilo Romero) jajaja

    • Edgar L.

      En mi caso fuí con uno (El paterno) a ver el Beis. En serio la sabiduría del viejo adelantándose a varios movimientos. Y con el otro disfrutabamos de sus historias en las montañas, etc. Eso sí los dos jugaron Beis. Nunca los vi jugar pero al parecer les gustaba un buen.

      Saludos.

  • Edgar L.

    Sorprendiendo al abuelo. Casi me hace salir una de cocodrilo, solo que argumenté que es por la gripa.

    Elías pasala chido en estos días que es cuando más se reúnen las familias.

    Saludos.

  • Los abuelos… sabios y muy necios. A mí no me tocó conocer a ninguno de los dos…

  • Tiroloco Pambolero

    Tuve la dicha que durante los primeros 10 años de mi vida disfrutar a mi abuelo… Recuerdo con nostalgia como hacia corajes viendo a sus Potros de Hierro, por el fue que nacio mi gusto por el futbol, me he encargado de inculcarlo a mis morritos, y espero llegar a ser ese Abuelo pambolero…

    Chingon relato mi Elias, casi siempre saco la de cocodrilo por tu culpa…. Jaja

  • Memo Zamudio

    We no debo llorar

    No debo llorar

    *se tira al suelo y llora como niño*

  • arshavifan

    ya estan muertos toluca y puebla

  • Mannyto182

    Don Elias…

  • EslatanIbrajimobish

    Mi abuelo era muy sabio, hablabamos horas y horas de fútbol, él le tocó vivir desde la época de Pelé y Garrincha, era un deleite escucharlo, como lo extraño a mi viejo, sólo él y yo somos tigres en mi familia, como disfrutamos del campeonato del 2011, 8 meses después falleció…

  • alejandro xcxvx

    Muy largo, no lei.

  • Ernesto

    Buen relato, y nos lleva a pensar que a nuestros seres queridos,demosle esas demostraciones todos los días, nunca se sabe cuando alguien faltar[a.

  • El beck’s

    Que buen relato, yo por dicha tengo 3 abuelas y un abuelo, muy pambolero por cierto. 🙂

  • Syd Barrett

    Un viejo relato muy chingón