Existió el futbol en un país

Hace mucho frío. A pesar de ello, no todo es tan malo; la nieve se encarga de cicatrizar rápidamente las heridas de los caídos. A los otros, esos que ya no tienen salvación, los cobija con una muerte rápida, reduciéndoles el tiempo del dolor que causa la incipiente sangre hirviendo en gangrenas y tumores. El día de hoy han enterrado a cinco, tres de ellos muy jóvenes; los otros dos hasta se habían tardado.

Mi trabajo en la enfermería consiste en algo más que ayudar a curar y sanar a los compañeros heridos. Los tanques y armas del enemigo ─así se declaran ellos, enemigos─ han arrasado con todo el país, con varios pueblos, incluido el mío. Algunos soldados cobardes, entre ellos yo, decidimos refugiarnos en la parte baja de esta montaña, donde se conserva el antiguo monasterio de los Kadenskys; templo sagrado que hemos adoptado como nuestra guarida y hospital. Un ciento de hombres hemos trabajado día y noche, soportando el clima y la nevada; abriendo una brecha en la parte desconocida del bosque, misma que nos trae a la montaña. Por ese tramo son traídos los compañeros heridos en la batalla, así le llaman a esta confrontación los “enemigos”. Nosotros ni armas tenemos. Es más, ni siquiera sabemos por qué nos atacan.

Bueno, les decía que mi trabajo no es solamente poner gasas o limpiar piernas sangrantes, sino también desarrollar dos actividades que me eran poco comunes antes de conocer la guerra: orinar los pies y manos de los heridos y narrarles partidos de futbol. Antes de que les dé asco el tema de los orines, permítanme explicarles. El trayecto que implica trasladar a los heridos desde el inicio del bosque hasta el monasterio es de 30 kilómetros. Ante la falta de cobijas, algunos dejan al descubierto pies y manos; desnudas piedras con deterioro físico por los estragos de balas o bombas. Las carretas son pequeñas y algunos compañeros son verdaderamente altos, rozan con sus piernas las heladas ramas de los árboles.

La única forma que tenemos de ayudar a descongelarles piernas y manos es la orina, ya que al ser expulsada se mantiene caliente. ¿En qué nos ayuda? De inmediato los lavamos, comienzan a tener movimiento y los que están sanos, salvo por la congelada, nos ayudan en las tareas de curación o en dar de comer a los demás heridos. Así que bebo mucha agua, y cuando hay: café.

Mi otra labor ha hecho que ame el futbol. Más allá de la belleza que significa golpear el balón y el baile que representan los futbolistas con ese esférico de cuero, están las alegrías, sonrisas y expiraciones de mis compañeros. Muchos de ellos son aficionados al Karlemin, otros al Hustilar; los dos equipos más representativos del país desde hace 20 años. ¡Jamás había sabido algo de ellos!

Los equipos han dejado de jugar: la guerra ha tumbado los estadios y ha aniquilado a un ciento de futbolistas, extranjeros entre ellos. Me hice amigo de Piotr, un viejo fanático del Rompstimar, el llamado equipo de las minorías. Piotr es poseedor de una virtud envidiable: recuerda jugada por jugada, minuto por minuto, nombre por nombre, de todos los partidos jugados desde que se inició el futbol profesional en estas tierras. Lo sabe todo. ¡Qué capacidad de memoria!, ¡qué ociosidad!

Desde el día que nos conocimos me describe un partido, eso sí, a cambio de mi cama y cobija. Todo lo anoto en un pequeño cuaderno que me sirve como guía de estudio para mis narraciones. Memorizo nombres, jugadas y posiciones para que no se me vaya detalle alguno. Ya que me aprendí todo, entro a la enfermería. Paso con todos los compañeros, a cada uno le narro una versión distinta del partido: miento cuando se trata de una derrota. El último juego se lo narré a Kolyan, un joven que estaba a punto de morir y quería saber si su Hustilar fue campeón. Le reseñé la heroica victoria de 3-1 sobre el Karlemin. La verdad fue otra: Karlemin humilló 5-0 a Hustilar y se quedó con el campeonato. De eso hace ya un año, ni modo de decirles que el futbol ha desaparecido. A pesar de la nieve, no tengo la sangre tan fría.

Es triste saber que ya no habrá partidos que narrar. Aquí sentado, muerto de frío y miedo, congelado y con nostalgia, veo cómo una enorme bomba está a punto de caer sobre el monasterio. La ventaja es que los moribundos morirán antes de tiempo y sin sufrimiento. Anhelo que mi cuaderno quede intacto para que perdure la evidencia de que alguna vez se jugó el mejor futbol del mundo; en mi país: todos ganaban.

Elías Leonardo ( Elías )

Perfíl Futbolsapiens: Elías Leonardo
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Desde la web

  • shqggas

    hermosa narración, otra forma de entender el futbol y de como el futbol esta presente en la historia… quien es el narrador? es un fragmento de algún libro?

    • Elías Leonardo

      Nada de libro, pura inventiva de este tu servilleta

  • fernando ureña

    conmovedora historia. El fútbol o como dicen los sudamericanos el “Fúbol” es siempre un apoyo psicológico ya que muchas veces el estado de animo de varias personas se rige mediante el ¿como jugo su equipo? otros dirán que es una mala alienación, yo creo que el fútbol es un deporte muy hermoso capas de unir a los pueblos por medio del idioma del balón… gran historia

    • Elías Leonardo

      Para algunos, como yo, el futbol es un acto de libertad creativa donde mas que información debe existir imaginación

  • Quito

    Pues una historia de este estilo se debió de contar con mejor uso de las reglas de la literatura, porque a como lo hizo se perdió parte de la intensidad de la misma (omitiendo el hecho de que el autor trató de meterse en el relato y no le quedó muy convincente que digamos, lo hubiera hecho en tercera persona). Ah, y me decepcionó el final, no por ser una mala lectura, sino porque desde el principio pensé en Rusia, y que diría algo relacionado con que tienen más que merecido el mundial… algo así como decir: “a mí ya no me tocó el fútbol en mi país, esperemos que el porvenir no sea igual de cruel para mis hijos”.
    En fin, en estos relatos ganadores de la semana empieza a haber más diversidad, lo que me da gusto. Saludos a Elías, Barack y demás colaboradores Sapiens.

    • Elías Leonardo

      Si me atengo a las reglas de la literatura no sería yo. Hay que romperlas, atreverse. Ahora, si lo escribiera en tercera persona sería ingrato con el sentir por el futbol, pues me mantendría a una distancia lejana. Un abrazo

  • Mesias

    Y es que el futbol nos regala el domingo la victoria que la vida nos negò en la semana.

    • Elías Leonardo

      Permíteme diferir. La vida nos regala victorias a diario, es cuestión de abrir los oclayos. El futbol, para los que somos futboleros, es una victoria en si mismo: la belleza del drible, la gambeta, genialidades, la tragedia del derrotado y el jolgorio del vencedor.

  • Issac MM

    muy buena columna e historia

    • Elías Leonardo

      Gracias.

  • Me gustó mucho y me gusta que sea algo diferente (de lo mismo) para leer. Hay mucha historias de futbol que no tienen que ver con noticias ni con partidos ni jugadores… a veces sólo una lata y dos piedras… a veces ni eso…

    • Elías Leonardo

      A veces basta con desear un balón o soñar con acudir a un estadio. El futbol no es sólo noticia, sino la vida misma dentro y fuera de la cancha. ¡Hay hartos personajes y un sinfín de historias!

  • rino

    como siempre que buenas historias esta me conmovió la verdad
    cuando repruebo un examen pero se que mis chemos ganan ni se siente
    o luego me va bien pero el azul juega inoperante y ahhhhh maldicion
    en fin
    no se si alguna vez hayan leido a mario benedetti tenia 2 historias de futbol que me encantaban
    puntero izquierdo y cambalache
    volviendo a la lectura el futbol la mejor medicina
    saludos

    • Elías Leonardo

      Y no únicamente Benedetti. Varios latinoamericanos utilizan la pluma para hacer del futbol un arte, y viceversa. Por ejemplo Galeano, Vargas Llosa, Villoro, Luis María Aguilar, Sábato, Pérez Gay, en fin. Saludos

  • Hugo Moguel

    Elías Leonardo

    Muy buena Historia !!!!

    • Elías Leonardo

      Gracias, Hugo Moguel.

  • franciss ortega

    Muy buena historia.

  • El Jac83

    Muchas felicidades, es inspirador y entiendo que no sigas las reglas exactas de la literatura a final de cuentas lo que ahora es regla en 50 años no lo será asi que eso es lo menos importante, lo que cuenta es el mensaje y lo profundo que es tu historia tanto como el futbol nos alegra la vida

    • Elías Leonardo

      Agradezco la comprensión. En 50 años es probable que la RAE vuelva a modificar su concepción sobre el uso del lenguaje. Un abrazo

  • Ivan00b23

    hermosa historia, a mi si me gusto el final, “en mi país: todos ganaban”

    • Elías Leonardo

      Ivan, gracias por el comentario. Una metáfora final de lo que fue la vida, la existencia, previo al bombazo.

  • Oscar Molina

    Siendo un relato creado por tí, la verdad quedó muy bien! Antes de leer los comentarios quería preguntar de dónde habias sacado la historia. Buena historia, como siempre sacando de la dinámica “fútbol-noticia”; y ver que, como mencionas, el fútbol inspira, y muchos literatos y escritores importantes se han tomado un tiempo para dedicarle unas letras a este deporte! Saludos!

    • Elías Leonardo

      Oscar, todos los textos y relatos escritos por este servidor en ELBUENFÚTBOL* son de autoría propia. Si las noticias ya existen y nos avasallan, pues inventemos o reinventemos otras que queramos escuchar; para eso existe la literatura (afortunadamente). Un abrazo