La contradicción de la victoria

Martino, empatar justifica los medios

Martino, empatar justifica los medios

En el proceso de ganar o perder un partido está la forma. La victoria como el objetivo del que se desprenden infinidad de variantes catalogadas en jugar bien o mal, lo estético y lo táctico, lo ofensivo y defensivo. Importa el modo, eso está claro… ¿pero a qué precio?

En el transcurso de esta Copa América Gerardo Martino, director técnico de Paraguay, estuvo a un paso de ser despedido de su cargo acompañado de silbidos, abucheos, oscuridad y empujado por la puerta trasera de la federación paraguaya. Lo detuvo la victoria. Su maquiavélica función, sus resultados al fin y al cabo.

¿Importa el modo entonces? Habrá románticos que sigan en desacuerdo con el estilo y que se olviden de la gloria que encumbra a la selección guaraní, la antesala de un campeonato atípico. El pulso se les habrá extinguido con la espera de un cambio, de algo parecido a lo que fue una revolución que duró poco.

El oscurantismo del Maño

El oscurantismo del Maño

El éxito de Gerardo Martino se remonta a la oscura etapa del Maño, Aníbal Ruiz. La ultradefensa, resultadismo neto. Se hartaron aficionados, directivos y medios de lo espeso que resultaba el juego; pocos goles, poco espectáculo, poco rating. Sin embargo estaban ahí, compitiendo y sacando puntos. Defraudaron en 2006 una ilusión que compró la versión tablaroca de un muro supuestamente inquebrantable. Y tras lo terrible, el cambio.

Llegó Martino con un cartel monstruoso. En cuatro años, nueve títulos repartidos entre los grandes de la nación Cerro Porteño y Libertad. Y no solo el cartel lucía admirable, sino el cambio rotundo, la transformación del juego aéreo al énfasis del juego a ras de césped. Paraguay continuó su camino ganando, agradando tribunas y defendiendo con responsabilidad.

La Copa América anterior tenía a Martino entre sus predilectos. Fue aplastando rivales hasta que lo humillaron sin meter las manos siquiera. Lo hizo México de manera categórica, curiosamente con una esencia precavida. Pero lo circunstancia le regaló el triunfo al Tricolor y dejó inestable al prometedor nuevo Paraguay.

Siguió el camino con equilibrio, destacando figuras, imponiendo victorias. Tras la eliminatoria mundialista, los aplausos y vibración conjunta, llegó el Mundial y una certeza pocas veces vista en el país. Se jugó bien, se ganó el grupo, se repartieron suspiros y se perdió dignamente, muriendo en la línea, con poco resguardo y haciendo ver mal al futuro campeón.

Los porqués abundan hoy. De esa situación de orgullo producida por el buen futbol, el coraje y la determinación de ir a conseguir cada victoria, se transitó, con Martino a la cabeza, a una inestabilidad no emocional como antes y sí con el recuerdo de la era Aníbal Ruiz.

No fue suficiente. Aparentemente, salvo honrosas excepciones, el futbol contemporáneo necesita un desarrollo raquítico, una distribución de pretextos y un libro de Nicolás Maquiavelo para triunfar. Martino se traicionó para tocar el cielo y domar a los verdugos que lo tenían a merced al inicio de esta copa, incluso al saberse calificados a cuartos de final contra Brasil.

Sin ganar en el transcurso del juego, lo más importante, y con la suerte y la dicha en la mano el Paraguay de Martino ya se inscribió en la antología futbolística como el equipo que llegó a la final, que tal vez fue campeón y que no fue capaz de vencer a sus rivales en ninguna de sus presentaciones. Pero sí triunfó. Ganó jugando a no jugar, premiando al físico y a la garra, estilizando el antifutbol.

ELBUENFÚTBOL*
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Emiliano Castro Sáenz ( emiliano )

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  • cesar calderon

    A mi parecer seria algo terrible para el futbol si paraguay se corona en la copa, juegan horrible y no se merecen estar en la final, si paraguay se corona entonces el jugador mas valioso de la copa seria Justo Villar, ¡un arquero!, ya que ninguno de sus jugadores de campo ha tenido actuaciones destacables, en fin, si Paraguay se corona será una derrota para el futbol.

    • Emiliano Castro Sáenz

      En respuesta a cesar calderon: Totalmente de acuerdo contigo César. Pese a que Uruguay también ha tenido rasgos defensivos, es una selección que sabe equilibrar su juego, tanto, que por momentos luce excepcional a la ofensiva. Gracias por tu comentario, aquí seguimos.