“Hemos jurado amarnos hasta la muerte y si los muertos aman, después de muertos amarnos más”, Nuestro Juramento, Julio Jaramillo.

Todos vamos hacia ese camino. Algunos no llegan y otros lo hacen al amparo de enfermedades. La vejez, ese volado del destino al cual se arriba ya sea con la dicha de una vida bien disfrutada o con la desgracia que implica el paso de los años, también juega futbol, o mejor dicho con los futbolistas. Además de estar arrumbados en el olvido, viejas glorias del balompié también deben enfrentarse a su presente senil, mismo que construye la puerta definitiva del adiós, del hasta nunca o hasta siempre.

Durante la noche del pasado 13 de diciembre un hombre de 78 años caminaba sin rumbo, completamente desconcertado por la zona de La Florida en Chile. Policías locales lo interceptaron, o mas bien lo ubicaron, y le dijeron su nombre, pues él no se acordaba. Le recordaron que tenía una familia preocupada que lo esperaba en casa. Mientras el anciano trataba de hilar lo que le decían, los policías le especificaron que fue futbolista y que jugó la Copa del Mundo de 1962, efectuada en el país andino. Y en ese momento volvió al mundo Raúl Sánchez.

“Caminó toda la noche, pero está bien. Ahora va a descansar”, dijo Ivone Sánchez, hija de don Raúl, al tener nuevamente al viejo en su hogar. El ex futbolista, histórico por haber conformado el plantel que le dio a Chile el tercer lugar en el Mundial del ’62, padece Alzheimer y se extravió cuando decidió salir sin compañía a comprar cigarros. Una vez que cruzó la puerta hacia la calle, Ivone se percató de que su padre no se había puesto lentes, elemento característico de su vestimenta.

No lo sé, quizá divague, pero no se puso los lentes por una intención. Es probable que haya querido borrar todo el mapa visual que le hiciera ver que está vivo, una condena que se convierte en sufrimiento para el ex seleccionado chileno. Hace un año enviudó; Sánchez no fue el mismo desde la pérdida de su compañera.

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Alterada por el tiempo que llevaba su padre desaparecido, Ivone pidió ayuda de medios, aficionados y elementos de seguridad para dar con el paradero de don Raúl. Varios se sumaron a la petición de ayuda. Pero quizá Sánchez, ese viejo perdido aparentemente por culpa del Alzheimer, no quería ser hallado. Por el contrario, con su ausencia pedía de forma silenciosa la libertad para volver al sitio donde quedaron sepultados sus años de gloria, años que nada tienen que ver con futbol y sí con el amor.

Existe también la posibilidad de que don Raúl haya fingido al momento en que fue ubicado por los policías. Sin embargo cedió a su andar tras escuchar que una familia preocupada le esperaba en casa. No obstante, Sánchez dirigía sus pasos hacia otro destino. Sonará loco o disparatado, pero hasta Sergio Navarro, capitán de Chile en el 62′ y compañero de Raúl en la defensa, sabía que su amigo tenía un impulso todavía más fuerte que el deseo de comprar cigarrillos y sucumbir ante el Alzheimer en la calle.

“Puede parecer absurdo, pero Raúl pudo viajar. Quizás tomó esa decisión”, dijo Navarro. ¿A qué se refiere? Sánchez se encaminaba al reencuentro del amor eterno, ese que traspasa cualquier frontera de la mortalidad. Sin sus lentes, sin mundo que ver, Raúl quería entregarse a esa unión que a pesar de la ausencia física jamás murió. Iba por su difunta esposa. Iba a encontrarse con ella, a obsequiar su último suspiro en la soledad de un espacio que en sus paredes aún alberga pasiones, besos, caricias, discusiones y un sinfín de anécdotas que compartió a lo largo de toda una vida con la mujer que amó.

Hoy ya está en casa. Sánchez no sólo tendrá que lidiar contra el Alzheimer, sino también con la desdicha de no sellar definitivamente el amor eterno con su difunta esposa. Mientras Ivone precisa que su padre descansará, don Raúl esperará el momento en que por fin se reencuentre con la mujer de su vida; un partido que tiene resultado seguro.

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  • Valente

    Comienza a ser costumbre leerte, mi buen Elías. Más textos así

  • El amor… el amor…. el amor. Sin él no hay nada, no hay vida. Enorme texto señor Leonardo.

  • luis007G

    Espero que llerte no se vuelva una costumbre, puesto que tus hostorias lo han convertido en un placer… sigue asi mi buen Elías¡¡¡

  • Issac MM

    Como siempre, cumplen estas historias aunque pensé que te ibas a ir por otro rumbo, y aunque a varios nos falta rato para llegar allá el tiempo se va en chinga

  • Luis Alberto

    He leído los últimos textos que haz publicado, debo confesar que algunos me han llegado a conmover, que buena forma tienes de escribir y combinar el fútbol con el lado humano.
    Saludos!

  • mikygar

    Hijole Elías, tocas un tema que casi a nadie le gusta. La vejes. Hoy cumplo sesenta y un años y soy viejo, para algunos muy viejo. Los años te quitan muchas cosas pero te dan otras, el chiste es saber cuales. Me duele y mucho el ya no correr tras un balón pues hace cinco años aun jugaba con jóvenes y aunque no lo creas les competía. Tal vez con mis mañas o mi experiencia, pero los hacia ver mal a veces, al grado que contra mi voluntad me inscribieron en una liga. Ahí fue donde parió la puerca, no pude correr en cancha oficial pues a los diez minutos ya no daba más. Quizás lo que más les agradecí a esos jóvenes fue el respeto que siempre me mostraron, cosa que en estos tiempos ya no existe para las personas mayores. Los tiempos cambian y las conciencias se crispan, tal fácil que es decir “en mi opinión” en lugar de “es esto y los que opinen lo contrario son unos idiotas” tan fácil que es acercarse a un viejo y preguntarle. No todos los viejos son cultos, pero la mayoría son sabios.

    • Chuy

      En respuesta a mikygar : que buen comentario, te dejo un fragmento de una reflexión de Facundo Cabral, que decia algo asi:

      “No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie Chopin a los 90. Solo por citar dos casos conocidos”.

    • En respuesta a mikygar : Mikygar, honrado me siento al saberme leído por un “viejo” como tú. A los jóvenes, además de que nos pasamos por el arco del triunfo el respeto hacia los adultos mayores, se nos olvida que el tiempo pasa y algún día llegaremos a viejos. Y eso si es que llegamos.

      Bien dices que no todos los viejos son cultos. Pero, qué importa si lo son o no. Lo fundamental es que, como bien dices, son sabios y dicha sabiduría la adquieren a través de los años. Dicha sabiduría se enaltece cuando el viejo la comparte.

      Realmente tu comentario me hizo el día. Te mando un fuerte abrazo y una felicitación por tu cumpleaños. También recibe mis más sinceras admiraciones hacia ese viejo que hoy hizo sonreír a un joven.

  • Genial, y también muy bueno el comentario de Mikygar.

    Ahora sí, a iniciar el día con el ánimo elevado.

    ¡Saludos!

  • David

    Elías,

    Me parecen de excelente nivel tus columnas, diario visito FS y solo comento cuando escribes, eres un chingón.

    Saludos!

  • Chuy

    Excelente columna, no se porque al leerte vino a mi mente una canción de Alberto Cortez, llamada “Siempre hay algo mas”, quizas porque algunas veces soy optimista, quizas porque me gusta pensar que Sanchez tenia mas que perder si no regresaba, que lo que ganar al no volver, aun así siento que la vejez no depende de los años, sino de uno mismo, mis abuelos por parte de mi papa ya pasan de los 80 años y aun salen como dos novios a dar la vuelta por la plaza, mi abuelo aun se emociona con los partidos de futbol, platica igual del partido de hace mas de 40 años que del partido del fin de semana, quizas ese sea el ejemplo que me hace pensar que uno no es tan viejo con los años y que quizas si sea cierto eso de que “siempre hay algo mas”.

  • Gerar Morales

    …aunque es la primera vez que comento en esta sección, debo aceptar que es una de mis favoritas. Me recuerdas siempre que al fin y al cabo el futbol, fuera de todo lo que signifique, genere y represente, es un deporte creado y jugado por seres humanos. Un gusto leerte, saludos…

  • Guille M

    Que lindo texto, voy a comenzar a leer tu sección con mas frecuencia. Saludos Elias.

  • Estimado Leonardo primero que nada agradezco tu forma de mezclar al fútbol y a la vida. Dirijo algunos blog’s acá en Monterrey que hablan del fútbol. Algunos muy conocidos, otros no tanto; he tenido incluso la grata oportunidad de trabajar para grupo Reforma-El Sol y, aunque en cada espacio el tema común es el fútbol todos saben que sólo es una excusa divina para hablar de la vida.

    A la humanidad le falta eso, ¿sabes? Entender que algunos placeres -como lo es el fútbol-, sólo son una excusa para entrar en las cálidas mareas de la felicidad. En mi caso, uso el fútbol para hablar de la vida, y a la vez de la felicidad. Y a la vez de nada. Es increíble como el rodar de un balón perseguido por 22 seres que ni siquiera saben de nuestra existencia, puede llenarnos tanto y a la vez, tener la capacidad de dejarnos vacíos si las cosas no salen como lo esperábamos.

    Así es la vida, así es el fútbol, así es el tiempo. Nadie sabe lo que viene, ni que jugada le prosigue a la que ahora nos toca vivir pero hay que estar preparado para todo porque, aunque pueden existir “los tiempos extra”, forzosamente el último minuto tendrá que llegar.

    Mi abuelo, el hombre más tierno que Dios me ha prestado se me fue hace una semana y aunque su vida llegó hasta la tanda de penales (87 años bien vividitos), me duele la idea de pensar que apenas hace un mes me hablaba de su infancia como algo que el tiempo le quitó sin pedirle permiso. Cuando menos lo pensamos, estás en el anochecer de tu vida y 8 décadas te parecen un parpadeo. Pero todo sigue su rumbo y todos, axiomáticamente hemos de regresar a quien pertenecemos.

    Agradezco tu columna pues me sensibiliza, secretamente me abraza y en comunidad, me hace fuerte recordándome que toda Gloria merece atender esa vocación nuestra que es la Libertad. Recibe mi más sincero abrazo, felicitación y gratitud. No abandones nunca esta divina excusa para escribir llamada fútbol…

  • Edgar L.

    Excelente texto mi buen, un verdadero deleite leer esta historia.

    Un archivito más.

    Saludos.

  • Manuel

    Mucho mejores estas columnas viendo el futbol d eun lado distinto que las del mequetrefe de Fever.

  • Regina

    Ya hace rato no pasaba por aquí… en fin, es un deleite encontrarme con una excelente historia cada que hago mis rondines para ver si encuentro un texto tuyo Elías 🙂 felicidades Elías y ay el amor… que cosas jeje…

  • Cesar Jacome

    El buen Elías. como siempre moviendo emociones y pensamientos profundos que emergen de algo tan aparentemente vanal como el fùtbol. Aunque pensándolo bien que es realmente serio en esta vida?.
    Un saludo y un abrazo mi buen las felicitaciones ya saben que a esta altura de tu trabajo se dan por entendidas.

    • En respuesta a Cesar Jacome : Nunca estarán tan entendidas, pues siempre está latente un margen de disgusto. Usted siempre tan buen caifán con su servilleta, hecho que se agradece. Y en efecto, qué es realmente serio.

  • Josafat Martinez

    Gran relato como siempre! el tiempo se va entre los dedos, al final nos damos cuenta que el amor es lo que mueve al mundo, ese amor que es muy diferente al que le tenemos a una camiseta….felicidades! me gustaria que dieras una opinion de mi relato que gano el Rincon Sapiens de hace unos meses.SALUDOS!