EBF* | Relato de un balón prohibido
EBF* | Relato de un balón prohibido

Maldito sea el destino. Mi decadente y miserable existencia no le ha bastado para continuar ejerciendo condena. ¿Cuánta será su malicia como para alimentar todavía más a un ya repleto tormento? ¿Qué necesidad tenía para ponérmela otra vez enfrente? ¡Maldito!

Y es que les cuento que nos volvimos a encontrar, teníamos 20 años de no vernos, de no saber nada uno del otro. En mi opinión, ustedes podrán pensar lo contrario, el pasado no se entierra, nunca se muere el desgraciado. Sintiéndose infalible, omnipotente, regresa cuando se le antoja, tan agresivo para recordarnos lo que somos. En mi caso, nada.

Pese a su desgastada piel, sigue tan firme como cuando la dejé. Su cuerpo no se encorva ni se dobla, su mirada inquisitoria se mantiene en línea recta. Su voz tampoco ha sufrido modificaciones; timbre agudo y tono seguro. Se volvió a casar, se atrevió a revivir convirtiéndose en madre de un chico que ahora tiene 18 años. Tampoco sabe mentir, y aunque no pronuncie palabra alguna, su inexpresivo rostro revela lo mucho que le duele que nuestro hijo no haya corrido con la misma suerte que el suyo. Me odia, y tiene razón.

No hizo falta charlar, sabíamos que todo se resumiría a una sola pregunta, la obligatoria, la que ocasionó nuestra separación: “¿Por qué no le compraste el balón?”. Podrá parecerles un simple cuestionamiento, un simple reproche de mujer herida, sin embargo, y si me lo permiten, les confieso que es una daga, la daga que derrumbó mi vida. La que acabó con la de mi hijo antes que las palabras fueran arropadas por dos signos de interrogación.

Mi hijo soñaba con ser futbolista. Cada semana me insistía para que lo inscribiera en torneos, que le diera oportunidad de jugar, que le regalara una pelota o un balón. Nunca acepté. Siempre creí que el futbol era para mediocres, para imbéciles, para maricones sin disciplina. “No quiero vagos ni buenos para nada”, le decía. Cualquier cosa relacionada al futbol estaba prohibida en casa.

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Creyéndome dueño de su vida, de su personalidad, no sólo le destruí sus ilusiones, sino que le negué la felicidad enviándolo a la muerte, que es mi propia muerte. Como no quería que fuera un futbolista fracasado, un títere de circo, lo metí a un colegio militarizado. Sin darme cuenta lo puse en bandeja de plata a la desgracia. Cargado de rabia y una depresión muda, mi niño esperó el momento oportuno para entregarse a la muerte. No se me olvida ese día, aquella imagen. Su madre y yo fuimos a visitarlo, nunca pensamos que nos recibiría como lo hizo.

-Mamá, papá, miren.

Enfrente de todos se disparó al corazón. Días después nos hicieron entrega de una carta, en realidad era un papel con dos preguntas: “Papá, ¿por qué nunca me compraste un balón?”. “Mamá, ¿por qué te casaste con él?”.

Su madre no tenía la culpa, no la tiene. A ella también la aprisioné en mi concepción del mundo sometiéndola al miedo de mi carácter. Afortunadamente encontró una respuesta a la pregunta que le heredó nuestro niño. En cambio, yo sigo sin encontrarla, sin dársela. Muy probablemente se la daré cuando mi cuerpo sea devorado por los gusanos a un ritmo lento. Y eso si algo que nunca mereció ser preguntado tiene respuesta de por medio.

Maldito destino, maldito pasado. ¿Qué me costaba regalarle un balón?

www.elbuenfutbol.com

*Ficción escrita en 2010 a partir de la anécdota compartida por un lector: “mi hermano intentó quitarse la vida después de que mi papá le prohibiera jugar futbol”.

  • johnkennedyotoole

    Canción para acompañar la lectura:”Dos monedas”, de Don Ramón Ayala.

    • Bueno, en dicha canción Ramón Ayala se fue a algo todavía más denso.

      • johnkennedyotoole

        Mi referencia es en la cuestión moral,en el “que habria pasado si no…” Obvio lo de Ron Damon es más heavy…bueno lo tuyo tampoco es Corin Tellado.

        • Jajaja, Corín Tollado sólo una. Y ya que citaste a Ramón Ayala en una de esas me motivo con la de “Andan diciendo”. Saludos.

  • Jorge

    Me quedé mudo por un momento. Grande Elías! Asi veo que muchos saben ser padres y motivar a sus hijos a buscar sus propios sueños mientras otros simplemente saben adueñarse de lo que no es suyo, incluyendo vidas.

    • Pues ahora si que hay padres de todo tipo. En este caso me avoqué a los segundos que haces referencia. Saludos.

  • Hay dos cosas que todo niño necesita: un balón y padres que le compren uno.

    Excelente texto. Salu2.

  • Elías reitero la admiración que te tengo como autor, no cualquiera logra mover las emociones de los lectores y provocar reflexiones verdaderas.
    Este cuento es rancio, difícil de leer y muy doloroso pero directo, impactante, estridente y bien escrito. Un abrazo.

    • Ingrid, tú siempre tan leal y tan cortés. Agradezco tu opinión, y ya sabes, el asunto es dejar fluir. Un abrazo.

  • El Loco Gerán

    Perdón por la expresión pero: joterías

    • ¿Y por qué pedir perdón? Le quitas el chiste a la opinión contundente. Saludos.

      • frank wolf

        No son joterias, al contrario, muchos crecimos con figuras paternas muy autoritarias dado que crecimos con un modelo muy estricto basado en el machismo, los padres eran dueños de la vida de uno y decidían y no podías cuestionarlos, para un niño es difícil salir de esa autoridad y cuando por fin se logra se hace de manera violenta, saliendote de la casa buscando tu vida propia, es muy duro crecer asi y creo que marica es vivir en el confort de la vida “clasemediera” en la que se vive hoy, para nada es marica sobrevivir a una situación asi…

  • Edgar L.

    Una vez escuché que no hay mejor terapia que el trabajo.

    Pero si sales del trabajo necesitas algo más. Así que pudiera ser que la mejor terapia es un balón.

    A mi nunca me ha fallado, siempre está ahí para “terapearme” mientras corro con el.

    Lástima que haya niños que no pueden tener un balón por inciertas razones.

    un abrazo Elías y que haya mas niños con balón.

    Saludos.

    • Siempre lo he dicho y ya lo he comentado en otras notas: la música es como un balón, nunca te dejan solo.

    • Cada quien sus terapias. Eso sí, coincido en que haya más niños con un balón. Saludos de retache.

  • Jose

    Si bien esta es una pagina alusiva al futbol, en donde la aficion al mismo puede sesgar un tanto o un mucho las opiniones, creo que es una lectura prejuiciosa. Nadie como un padre o una madre para educar a un hijo. Cada uno de ellos tiene la mision una vez nacido el niño(a) de educarles como mejor creen, como mejor consideran. Si un padre niega algo a un hijo (sea un balon, un dulce, un juguete), no siempre lo hace por malo o por no interesarle sus aficiones, gustos o intereses; en mas de una ocasion sera porque asi lo cree conveniente.

    Quien tenga hijos en esta pagina sabra a que me refiero, pues a los hijos no siempre es decirles que si a todo. El reto esta en negarles lo que a nuestro criterio esta de mas o no es conveniente en ese momento, y que aun asi te miren con cariño sin reproche, dicendote cuanto te quieren, sin necesidad de abrir la boca y expresarlo. No siempre tendremos como padres razon, pero eso es lo lindo del asunto, que nunca dejamos de aprender.

    Ahora que si la intencion de la lectura es la de potencializar e impulsar los sueños y dones que la vida le dio a nuestros hijos, creo que le falto un poco de tacto. Repito, a mi entender.

    • Para empezar no estoy prejuzgando a nadie, de hecho el rol paterno está narrado en primera persona. Ahora, si hubiera escrito una columna de opinión con sentencias tipo “malditos padres ojetes” ahí sí te la compro. En segunda, el texto no es un manual sobre cómo educar a los padres o a los hijos. Saludos y bienvenido tu comentario.

      • Jose

        Hola, pues me refería a prejuicioso como adjetivo, no como verbo. Sin embargo, la intencion de mi comentario va en que la lectura considero hace vernos a los padres como los culpables de las tragedias de nuestros hijos si no les consentimos sus gustos o aficiones y eso desemboca en algo trágico, como en tu lectura. Creo que no va por ahi la cosa, pero esa es mi opnion.

        • Respetable tu opinión. Ahora, depende de cada quien la correspondiente percepción.

        • Oscar Leonardo 2015

          Tranquilo, tranquilo. Esto es una versión exageradamente dramática de una historia triste. No te esponjes,

  • Chiva

    Enorme relato Elias…Como bien lo mencionas, es una “Ficcion” basada en una anecdota… No veo el caso para que ciertas personas quieran dar lecciones de vida; pero en fin, la capacidad para leer y comprender ciertas palabras varia dependiendo la persona!

    Saludos Elias y gracias nuevamente por este texto!

    • Cada quien tiene el derecho a expresarse, aunque no comulgue (o comulguemos) con las diversas posturas. Sin embargo, y como bien señalas, en este caso es una ficción. Gracias a ti por leernos, un abrazo.

  • César Jácome

    Por esas coincidencias que algunos llaman “fuerzas cósmicas” leí tu relato con el soundtrack de Cinema Paradiso de fondo. La obvia consecuencia es que se me puso la piel chinita.

    Los padres entiendo que buscan lo mejor para sus hijos pero siendo ellos viles mortales muchas veces se enfocan mas en lo que ellos piensan y creen correcto y no en lo que haría felices a sus vástagos. No es tarea fácil aclaro, pero creo que en muchos sentidos ser padre es volver a nacer pues uno desconoce todo lo relacionado a la paternidad asi como los hijos llegan desconociendo todo sobre este mundo y creo que deberíamos afrontarlo así, de manera inocente y libre de ideas preconcebidas.

    Un abrazo buen Elías

    • Espero que después de haber leído hayas seguido escuchando el soundtrack y terminaras besando a una bella dama. Digo, por aquello de Cinema Paradiso. Un abrazo.

      P.D. Imagino los nervios por tu Cruz Azul.

      • César Jácome

        Y si, don Ennio Morriconne es un artista sublime y en mi humilde opinión el soundtrack de Cinema Paradiso su obra maestra con La Misión muy de cerca.
        La bella dama fue besada y los nervios siguen latentes, no se irán hasta el domingo en la noche.

        P.D. Deseale suerte a mi azul aunque sea por animadversión al América jaja.

  • Martomendez

    No comprendo como puede cruzar por la mente de un niño el quitarse la vida.

  • Alberto

    Orale…algo fuerte, pero bien redactado y abordado….un abrazo elias,

  • El Amo del perreo

    Tsssssss bastante fuerte el relato, como algo tan “simple” como una prohibición a hacer deporte, puede llevar a un triste desenlace.

  • Issac MM

    Muy buena historia. Se necesita mucho talento para escribir así! Un abrazo

    • No sé si talento, pero puedes estar seguro que ganas hay. Un abrazo.

  • Syd Barrett

    Y sigues sin bajar el nivel mi buen Leo, estás cabrón en serio.

    Saludos!

  • Mike san M

    El único trabajo que tienen los padres es hacer felices a sus hijos. Y como dijo el gran Al Pacino “No existe prótesis para un espíritu destrozado”.

    • CFFC

      Discrepo parcialmente con tu comentario, en mi opinión primero hay que enseñarles que la felicidad es escasa si no se intenta construir entre todos (o al menos entre varias personas).

  • kotarelo

    Eres un chingon, rifado el relato, y esperemos que tu amigo del que nació el relato ya este bien y sin broncas del pensamiento del suicidio. Un abrazo Elias.

    • No era un amigo, sino un lector. Todo está bien, pero sí compartió ese pasaje vivido cuando ambos eran chamacos. Afortunadamente nada por lamentar. Un abrazo.

  • Arturo Villarreal

    Muy buen texto, como siempre pareciera que siempre tienes el tema indicado, que bueno y que sano es que alguien con la facilidad que tienes tu para redactar lo haga en una pagina como esta, le da la parte sapiens, pero lo mas admirable y respetable es que te des el tiempo para contestar a quien te lee, ojala y mas columnistas lo hicieran no solo los deportivos, si no cualquiera que se dedique a ello.

    • Agradezco la opinión. Y no, no elijo el tema indicado, simplemente plasmo lo que vaya surgiendo. Respecto a responderles, lo hago con gusto, además ustedes a menudo también me comparten anécdotas. Digamos que es una interacción agradable (aunque a veces no sea monedita de oro). Un abrazo.

  • Siempre tan contundente en sus relatos señor Leonardo… lo felicito y espero seguir leyéndolo por mucho tiempo.

    Pd. En relación a algunos comentarios inquisidores, le digo nada más que la literatura de ficción es para disfrutarse, no para darse golpes de pecho… si te gusta continua y si no pues a leer a Paulo Cohelo.

    • Caray, nada de “señor” y nada de hablarme de usted. Con toda confianza, Elías. Gracias por seguirnos leyendo. Un abrazo.

      P.D. Cada quien es libre de expresarse e interpretar.

  • Víctor Cárdenas

    Elías, como siempre, escribes buenos relatos y pequeños cuentos, con distíntas temáticas, pero que de alguna u otra manera están relacionadas al futbol. Me gustaría ver que algún día publiques un libro de cuentitos, así como lo hiciese el gran Negro Fontanarrosa.

    • Espero hacerlo también, tengo esa cosquilla. Claro, ni de cerca en torno a Fontanarrosa, él ya son palabras mayores y admirables. Saludos.

  • Leo Ruiz

    El problema no es una decision de padres o no, es que muchas veces se dejan guiar por los moldes sociales y dedicen que como ese molde dice aquello o esto hacen lo que creen correcto en base a los demas, sin detenerse a pensar si realmente aplica al momento y a la situacion que viven.
    Buen relato Elias, generalmente leo y no comento pero tus textos siempre los sigo.
    mucho exito, siempre!

    • Bueno, siempre hay una primera vez para comentar. Gracias por permanecer echando ojo. Y sí, esos moldes sociales (para diversos casos) son un lastre. Un abrazo.

  • Leo Ruiz

    deciden perdon!

  • illie

    Que padre reflexión, aquel que como yo ha sufrido de restricción a jugar lo entiende perfectamente, no darse por vencido y demostrar lo contrario a quienes me criticaron es lo que hice.