El utilero, anónimo del futbol
El utilero, anónimo del futbol

El estadio lo ignora

Los aficionados llegan al estadio. Vendedores y revendedores hacen su agosto. Las tribunas comienzan a llenarse. En los vestidores, Juanito se encarga de ordenar y acomodar los uniformes y tacos de los jugadores. De uno en uno, con tiempo y muy feliz, verifica y rectifica que los números sean los correctos, que los nombres estén bien escritos.

Prepara su maleta con todos los utensilios que utilizará las veces que se necesite durante el partido. Se persigna ante un altar y pasa con cada uno de los jugadores e integrantes del cuerpo técnico para motivarlos: “Vamos a ganar, vamos a ganar”.

Es hora de salir al campo. Porras y abucheos al unísono. Y el utilero, Juanito, sale hasta el último, como siempre. Sin nombre, sin reconocimiento, cumple con su labor, con su gusto. ¿A quién le importa ese hombre sin ton ni son en la cancha? Total, no juega. Un partido con él o sin él de cualquier forma se lleva a cabo.

La gente ignora quién va adentro

Rojo-luz-azul. Rojo-luz-azul. Ruido chillante, alarmante, grito de sirena. La ambulancia trata de abrirse paso en el congestionamiento nocturno que se forma en las avenidas de la ciudad. Los paramédicos procuran detener la hemorragia; Juanito se queja del dolor mientras con rosario en mano le pide a todos los santos de su devoción que lo mantengan con vida. “Ayúdenme, no me quiero ir… todavía no”.

La calle lo ignora

Los niños se terminaron la leche en el desayuno y ya no hay para la cena. La esposa de Juanito aun se recupera de la cirugía: le extirparon un tumor cerebral. A petición de Juanito, la suegra debe enfocarse en no descuidar a los chamacos, quienes deben ser vigilados con lupa porque son muy latosos. Nadie puede ir por la leche.

Recién llega Juanito del partido y de inmediato se dirige a la recámara para darle su beso a Estela, su gorda. También pasa a darle su beso a Pablo y Pepe, los amores de su vida, que se encuentran dormidos. Doña Tere, la suegra, le comenta que ya no hay leche. “Entre cuidar a mi hija y a los niños ni modo de ir a la tienda, ¿verdad? Y para mañana no querrás que les demos de tomar agua, ¿verdad?”.

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Juanito sale a la tienda y en el camino es interceptado por un sujeto completamente borracho. Cosa curiosa: no hay transeúntes, no hay policías, no hay tránsito; la calle vacía, muda; la urbe dormida. Juanito quiere continuar su marcha, pero el sujeto lo insulta, le arma bronca. “No te pido lana, sólo que me mires a los ojos”, grita el sujeto. Juanito no responde. “Que me mires hijo de la…”. Juanito lo empuja. “Ahora si sacaste boleto, ya te cargó la…”. Se escucha un balazo. Plomazo. Casquillo tirado. Juanito cae y sangra. El sujeto huye y hasta se le bajó la borrachera para correr como patas que lleva el diablo. La calle dejó de ser muda: gritos de dolor, gritos de auxilio. La sangre mancha el escudo del equipo, bordado en la chamarra de Juanito.

La vida lo ignora

Rojo-luz-azul. Rojo-luz-azul. La sirena chilla y chilla. El embotellamiento, el caos vial, no tiene para cuando. Los paramédicos continúan con sus labores para detener la hemorragia y algo más. Con el rostro empapado del sudor de la angustia, Juanito ha dejado de rezar: le vino un infarto. “Hay que salvarlo”| “¿En verdad crees que conozca a todos esos jugadores?”| “Se nos va”| “En el último campeonato su nombre no apareció en la lista del equipo” | “Aguante señor, aguante”.

A final de cuentas

Ningún medio, ni siquiera el equipo, ha informado sobre lo ocurrido con Juanito. Los niños se quedaron esperando la leche y los uniformes seguirán impecables en el vestidor, pues ya habrá quien se encargue de eso.

www.elbuenfutbol.com

  • VK

    ¡Excelente Elías!

    • Sólo me queda agradecer. Saludos

      • morenabbis

        Ahhh yo pensaba que era el Bofo!! jajaja

  • Anselmo

    Wow.

  • Paul

    Muy buen relato Elias, como nos tienes acostumbrados.

    • Ahora si que dependiendo del gusto de cada uno de ustedes. Un abrazo

  • No había leeido tu columna y bastante buena mi buen, espero la siguiente, saludos….

    • Nomás deja que aflore la tatema para ver qué sale. Un abrazo

  • avila

    Muy buena—saludos

  • david mejia

    bravooooo!

  • Juanito Buendia

    Se me hizo un nudo en la garganta! :S Bien dice la frase que no son solo 11 en la cancha, hay que valorar cada trabajo y cada instante!

    • El futbol se desglosa en varios mundos, varias vidas. Todo es cosa de palparlas. Un abrazo

    • Edgar L.

      Ya faltaba leer algo asi.

      Excelente apunte de la frase de no son solo 11, hay muchos anónimos que nadie tiene presente.

      Excelente articulo mi buen Elias. Con nudo y ojos temblorosos.

      Saludos.

  • CésarEsp

    buenisima tu columna en verdad se agradecen este tipo de aportes

    • El agradecido es uno de que haya lectores que se rifen un tiempo para chutárselos. Un abrazo

  • Cesar Jacome

    Aplausos!

  • 3nrique82

    se vale llorar??????………………………………… c lap! clap! sinff! sinff!!

  • Syd Barrett

    No mames Elías, eres un chingón! y creo que estos relatos en cualquier tipo de gustos entra. Saludos!

    • No sé si sea para tanto, pero se hace lo que se quiere. Un abrazo

  • Carlos G.F.S.

    Muy buena Elias como siempre es un placer leer tus relatos, vale la pena tomarse un tiempo para hacerlo. Y la verdad que gran historia, como muchas otras, hay quien hace su trabajo de manera silenciosa y a veces no tiene el reconociemiento que merece…Saludos mi buen Elias, espero tu siguiente relato.

    • Y no solamente los que hacen su trabajo, sino también aquellos que sufren y apoyan a un equipo. Un abrazo

  • Blanca Estella

    Muy buen relato. Es importante tener en cuenta a cada una de las personas que estan junto a nosotros y darles el justo valor. Felicidades.

    • Aunque también es importante tener en cuenta a las que no están junto a nosotros. Saludos

  • Wow. Excelente.

  • Muy buena nota.. saludos, sigue así!

  • Issac MM

    Muy bueno, creo que todos nos quedamos con esa ansiedad de saber que pasó con Juanito

  • Josafat Martinez

    Muy bueno! que paso con Juanito? de que equipo era? como todos los buenos relatos te deja con esa sensacion de que la historia sigue…..de imaginar todos los escenarios…..me estoy haciendo aficionado a esta columna Sr Elias…

    • Mientras no desbordes en fanatismo todo está bien. Pues Pablo y Pepe se quedaron huérfanos. Un abrazo

  • Regina

    Los anónimos de todos los equipos y son los que al final permiten con su trabajo que el balón siga rodando 🙂 triste historia detrás de los reflectores pero sigue siendo igual de buena Elías!! ya sabes que soy tu fan!!! saludos!!

    • ¡Y cuántas historias tristes no hay detrás de los reflectores! Reitero mi agradecimiento por la fidelidad. Un abrazo y ya sabe, un beso

  • mikygar

    Como siempre Elías. Tu relato me recordó la muerte del jugador mexicano que metió el primer gol en un mundial que murió en un taxi, si no me equivoco, cuando lo llevaban al hospital por una causa diferente. Si, hablo del extraordinario Trompo Carreño.

    • Mi estimado y ya fiel Mikygar, me das pauta para desvariar y darle rienda suelta a la tatema con esa anécdota. Un abrazo

      • mikygar

        Elías. Me gustaría me enviaras un correo para escanearte algunas revistas que colecciono de los años 60s. Ahí vienen historias como la del jugador argentino que perdió el brazo por una acción de la policía y su entrenador lo impulso a jugar poniéndole por ejemplo al mexicano el manco Villalón, ex jugador de Irapuato. O la forma de cómo Chivas duró ¡diez! años sin contratar un solo jugador del 56 (Héctor Hernández) hasta el 66 (Severo de Sales) ¡vaya fuerzas básicas! y muchas mas. ¿Sabias que un picher en ligas mayores lanzo 12 entradas perfectas y perdió el juego? ¿Qué le dijo Walter, capitán de Alemania a Puskas, capitán de Hungría cuando recibió el trofeo de campeón del mundo en el 54? Un saludo.

  • Muy buen relato Elías. Ojalá que la gente comience a valorar más el trabajo de aquellos que están detrás de los reflectores. Por otra parte; una vez más me siento mal por tu historia jajaja… La vez pasada fue con la idea de ser un periodista frustrado por no ser futbolista y ahora con esta historia. Saludos!!!

    • De chile, mole y pozole hay historias. Reitero, la cosa es abrir los sentidos y prestar atención a ellas. Un abrazo

  • Eduardo

    Sin palabras..Muy bueno,felicidades:)

  • mariorupestre

    Por que soy muy latosos ? te equivocaste .

  • Chuy

    Creo que en esta historia te pasaste un poco de dramático, tanto que hasta parece de la vida real. Me hizo recordar a un amigo que era “el portero” de un equipo de primera, no el portero que cuida la portería, sino el portero que cuidaba la entrada de los vestidores, conoció a cientos o quizás miles de jugadores, desde el juvenil que llegaba en camión, hasta la estrella del equipo con el auto ultimo modelo o el mismo juvenil que luego se convertía en estrella, jajaja creo que te estoy dando hasta material para una de tus historias, como siempre has dicho el fútbol y la vida van de la mano, hay tantas personas que juegan a parte de los 22 de la cancha que nos dejan tantas historias al aire por contar. Un Saludo.