Todos en nuestra vida hemos conocido a alguien más futbolero que nosotros, a un apasionado que en verdad desayuna, come y cena futbol. Incluso su afición nos genera simpatía. Ya sea por sus anécdotas, formas de vivir un partido o estilo para contar las cosas nos atrapa. En general, y rasgo distintivo, dicha persona suele ser muchísimos años mayor que uno. Sin embargo, ya con el paso de los años, si el tiempo nos distanció por diversos motivos, es difícil, duro, reencontrarse con la fatalidad de aquel aficionado que nos deleitó alguna vez.

Muy arraigado a mis terruños suelo intercambiar saludos o charlas breves, en ocasiones largas, con la gente de mi comunidad. Que si el de los tacos, que si el del puesto de periódicos o el barrendero; con cada uno hay un vínculo siempre respetuoso y ameno. Hace poco me topé con Julián, hijo de Don Raúl. Heredó el oficio del padre, taxista.

Don Raúl fue el hombre que se encargó de transportarnos durante la infancia. Digamos que era el taxista de casa. Mi madre no tuvo de otra que hacerse adicta al taxi para llevarnos a mi hermana y a mí al colegio. También contábamos con los servicios de Don Raúl para regresar a casa una vez concluido el horario escolar. El tipo tenía dos particularidades: era aficionado de hueso al América y devoto escucha de Los Yonics. Cuando no hablaba de sus Águilas escuchábamos Palabras Tristes, Cama tibia o Corazón prohibido gracias al aparato “muy bueno” que le trajo un hermano del “gabacho”. Permítanme recalcar que en ese entonces la onda era el cassette.

Su unidad, siempre limpia, estaba tapizada de banderines y calcomanías del América. En el asiento del conductor lucía impecable la playera americanista de los años ochenta. No había lunes en que no hablara de lo que pasó con su equipo el fin de semana anterior. “Ay señora, ay niños, perdimos. Hernández no se puso las pilas y nos clavaron dos. Pero ya vendrá nuestra revancha”, “Ese pinche Chávez se aventó dos atajadones que ni Zelada”, “Ese Santos es una cosa del otro mundo. Juega como poseído”, eran algunas de sus pláticas. Martes, miércoles, jueves y viernes el tema eran Los Yonics. “Ese Zamacona canta como los ángeles”, “Son rebuenos estos cuates”. Eso sí, la rola que nunca faltaba en el trayecto era Palabras Tristes.

Evidentemente a mi hermana y a mi madre las hartaba con sus conversaciones americanistas. A mí no. Por el contrario. Deseaba no llegar a la escuela para seguir aprendiendo de futbol gracias a su fanatismo. Porque además, y como buen taxista en esos ayeres, no podía faltar el Esto como su acompañante. Mientras él hablaba me daba a leer su periódico para que corroborara lo que él me contaba sobre el partido. “Lee bien Elías. ¿A poco no soy más conocedor que los escriben?”, me decía.

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Un buen día ya no necesitamos de transportarnos en taxi. Por otra parte, Don Raúl encontró trabajo en una fábrica de plásticos y aceptó porque era una gran oportunidad para sacar a sus hijos adelante. Ante estos motivos nos perdimos de vista. Fue hasta que me topé con Julián, quien me reconoció porque lo que se hereda no se hurta y mi rostro es idéntico al de mi madre, y me enteré sobre lo que fue de su padre.

“Murió hace tres años”, me dijo con voz seca. Helado me quedé. “Pero creo que se dejó morir”. Más frío me puse. “Hace seis años murió mi mamá. Tenía diabetes. Mi papá no pudo reponerse a eso. Duraron 45 años de casados y cuando ella se fue él no lo soportó. Se aferró a morir”. Entonces le pregunté por el taxi americanista. “Uyyy, eso ya es historia. Lo vendió al poco tiempo de entrar a la fábrica”.

La revelación más llegadora la hizo cuando me dijo que “se acordaba mucho de ustedes. Fíjate, se acordaba de que varias veces le decías a tu mamá que de grande serías periodista. ¡Y mira! Lo eres”. Jamás imaginé que Don Raúl puso atención a mis deseos, pues siempre estaba sumergido o en el América o en Los Yonics. Finalmente, Julián compartió algo que no sé qué matiz darle: “Desde el día que enterramos a mi mamá hasta seis meses después se la pasó escuchando Palabras Tristes todos los días”.

No sé dónde ande Don Raúl, pero ojalá y se entere que alguien guarda en su memoria las grandes hazañas de Adrián Chávez, Juan Hernández y Antonio Carlos Santos como él las contaba. Igualmente debe enterarse de que aquel niño que llevaba a la escuela se convirtió en periodista y escribe de futbol. Gracias a ese chofer, taxista o ruletero, como quieran llamarle, también conocí a Los Yonics y todavía los escucho.

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  • fernandao

    Que gran relato, gracias por compartirlo.

  • Antoniio

    Aplausos!!!!! Memorable Elías!!!

  • Issac MM

    muy buen relato, y sí, por alguna razón es bastante duro enterarse de que esa gente que alguna vez atendía la tienda o tenía un puesto de tacos ya no esta

  • Caritino

    Fantástico relato!

  • franciss ortega

    Es muy bonito tener a alguien mayor que tú que nos cuente las cosas que el vivió y nosotros no tuvimos oportunidad de ver; yo aun espero las revanchas del américa pero no se preocupe Don Raúl ya llegarán. Dios lo tenga en su gloria. Saludos Elías (:

  • Marco R.

    la verdad una muy buena historia, llega al corazon

  • alex Colorado

    Muy bueno, algo asi como el buen futbol…

  • mikygar

    Elías.
    Me gusta mucho tu estilo pues abordas el lado humano del fútbol. La que mas me gustó fue la del taquero con la gorra del Cruz azul y el llavero de las Chivas al grado que se la enseñe a mi esposa y a ella la conmovió. Todos tenemos una historia humana a nuestro alrededor, en mi caso con mi padre que jugó en el América en los 30s y por amor a mi se volvió Chiva en los 60s. Por ahí encontré unas fotos de mi abuelo que llegó a ser General, donde esta recibiendo un trofeo del presidente Calles, como capitán del Marte. En fin, el fútbol es eso. Pasión y vida.

    • En respuesta a mikygar : Agradezco, y es muy neta, tu comentario. Mira que recuerdas textos anteriores y eso halaga bastante. Así como uno, tú también tienes qué contar y vaya historia. Quizá si ahondáramos un poco más en esa foto me cae que yo me aviento un relato al respecto. Un abrazo

  • Jose

    Muy buen relato para leer por la mañana, y que bonita historia además, esos tiempos que no existía Twitter ni Face, y vivíamos aún más, y mas felices tambien.
    Ahora los comentarios en internet estan llenos de insultos hacia otros aficionados de los demas equipos, vivimos en apatía constante y parece no cambiar ese sentir. No me excluyo, hemos caído en una desarmonía total, este relato es una luestra que el fútbol se puede disfrutar siempre.

    • En respuesta a Jose : Atinas en decir que hemos caído en una desarmonía total. En efecto. Pero gran parte de esa apatía surge de nuestro rechazo a la convivencia. Por mínimo que sea el instante, nunca está de más interactuar de buena gana. Un buen comienzo sería tomarnos tiempo para charlar, platicar, ya sea al compás de un café o un buen trago. Saludos

  • Carlos G.F.S.

    Gran historia Elias, yo pienso que todos conocemos o hemos pasado por alguna situacion similar a la tuya con don Raul.
    Muy buenos relatos nos regalas, para iniciar bien el dia. Saludos Elias…

  • hector

    un diez! relatos como estos nos mueven gacho! gracias

  • Edgar L.

    Excelente historia, deberias hacer un libro con ellas.

    Hay una canción de los bukis que se llama “navidad sin ti” igual despierta cosas en estas fechas.

    Te mando un saludo. Y ya estoy guardando en “archivitos” cada una.

    Eres grande man.

    • En respuesta a Edgar L. : La idea es latente y concebida, pero urge un arriesgado que se atreva a patrocinar.

      Igual para estas fechas también queda otra rola de Los Bukis, “Este adiós”. Si cala, mira que por algo te lo digo.

      Un fuerte abrazo y agradezco el detalle de los “archivitos”

  • cesar torres

    Hermano no habia tenido oportunidad de leer tu nota , pero quiero decirte que me llego al corazon y con sinceridad en verdad sacaron unas lagrimas… q buena historia y te felicito muy buen relato , felicidades y exito!!!
    Saludos desde mexico!!
    Y que bueno que jamas dejaste tu sueño de ser periodista y gracias por esta gran historia que de verdad vale la pena leerla no una si no varias veces , ahora que escuche a los yonics sera grato recordar tu nota.
    Feliz navidad.

    Cesar torres

  • Siempre he dicho que un buen fan de algo es aquel que hace que odies o que ames ese “algo”. Así me he vuelto fan de los Beatles, Tool y los Stone Temple Pilots, y odio a Radiohead. Leer este texto no sólo me confirma la hipótesis, sino que además los últimos 3 párrafos hicieron que me dieran escalofríos en la espalda. Impresionante como a veces la gente más cercana y más cariño nos tiene son quienes dicen que nuestros sueños son una porquería y no nos llevarán a nada; mientras que gente pasajera en nuestra vida puede marcarnos de maneras que ni siquiera sospechamos.

  • JimboRosso

    Muchas gracias por compartirnos esta gran anecdota de tu infancia!! Muy bien escrito y al menos captaste toda mi atencion durante la lectura del mismo. Felicidades!!

  • Me gustó mucho, mientras leía se me vino a la mente mi buen amigo Miguel, sólo que él me platicaba de béisbol y de los Creedence.

    Gracias.

  • LeRoux

    es triste cuando una persona que admiras y respetas muere y tu ni te enteras , buen relato elias

  • POTOSINO

    Mi compadre Elías no me podía fallar 2 veces seguidas jejeje, la ultima columna de los regalos desafortunados de las novias me pareció muy simplona, aunque no tanto como para hacértelo saber.

    Buenísima anécdota, si se puede un consejillo: quizá te faltó explotar mas el título.

    Aunque a decir verdad con todo y titulo es lo mejor que te he leído, el reto es que las próximas veces tienen que ser mejores.

    Felicidades!!

    • En respuesta a POTOSINO : Ya te extrañaba, me cae. Sin bronca alguna me hubieras expresado tu inconformidad por el texto de los regalos desafortunados. Digo, para eso estamos. Respecto al título decirte que es la metáfora sobre la historia que dejó abierta Don Raúl, ecos de su persona, y que se mantiene vigente con el sonido de Los Yonics. Un fuerte abrazo

  • tua

    ahhh Que buen relato. El taxista que me llevaba, a mi madre y a mi a la guarderia también se llamaba Don Raúl. Yo le decía “Donul” jaja El caso es que yo, por curioso, una vez le moví a la puerta y que me salgo!!! Lo bueno es que por una extraña razón Donul iba despacio y no me pasó nada. Luego nos enteramos que a él hasta le dio diarreo del susto jajajaja.

    Bueno. Salud por esos dos taxistas de mismo nombre y por los Yorks, gran banda peruana!!

  • VK

    Excelente relato! Me hizo recordar -aún más claro está- a mi señor padre que también era americanista, no tan apasionado pero siempre hizo patente su gusto por el futbol en general.

  • Adrián Lozano

    Pocas personas pueden tocarte desde el otro lado del monitor con palabras. Qué gran relato. Yo también conozco a varios “Don Raul”, a quienes les debo mucho de lo poco que sé de este gran deporte llamado fútbol. Espero algún día poder escribir, narrar o colaborar en algún medio informativo, también es mi sueño.

  • aLdOgOrO

    Honor a quien honor merece… que bueno que sigas teniendo magnificas historias para compartir…

  • En verdad es un placer leerte ya que me hizo transportar e imaginar tu relato y casi casi escuchar a Don Raul ya que también he conocido a señores que te platican de su equipo de una manera que te dejan marcado con esa pasión, esa alegría en las victorias y esa tristeza en las derrotas. Y que al mismo tiempo son alegres y vivarachos ya que regularmente son amantes de la música o del baile y te contagian su alegría por la vida y por lo que hacen. En fin solo me queda darte las gracias por tu relato y estaré esperando el próximo, saludos…..

    • Pues el agradecido es uno. Habrá más textos, me cae que de mí no se salva. Un abrazo

  • Neto

    Excelente relato, me transporto a cuando de niño uno de mis tios llegaba a la gloria con los triunfos del necaxa, y cuando perdia habia que mirarlo y no hablarle por que te usaba de Nicolas Navarro para sacar su furia y decepcion, FELICIDADES!!!!!