El antiguo “Central Lenin”, será la cancha en la que empezará y terminará el Mundial de Rusia 2018. El recinto moscovita recibirá a México en su estreno ante Alemania el domingo 17 de junio

10-Bajo la mirada de Lenin

En plena guerra fría, la URSS necesitaba exhibir obras colosales en todos los aspectos.  E inspirados en la actuación soviética en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952, se decide levantar un recinto deportivo  a siete kilómetros del Kremlin. Obviamente, debía tener el nombre del gran líder y nació como “Gran Estadio Central Lenin”. Se planificó en 90 días y fue construido en 450, un récord para la época. Fue inaugurado el 31 de julio de 1956, con un duelo de fútbol entre países hermanos del comunismo: URSS le ganó 1-0 a China. Desde ese entonces, fue el estadio nacional de la Unión Soviética. Después de que cayó la URSS , en 1991  cambia el nombre a Estadio Luzhnikí (nombre del sector). Sin embargo, aún permanece, vigilante, una enorme estatua de Lenin en el camino a la entrada principal.

 

9-Con un pedacito de toda URSS

El “Central Lenín”, levantado en 1956, generó mucho entusiasmo en la Unión Soviética, al punto de que llegaron voluntarios de todas partes para colaborar en su levantamiento. La mayoría de los materiales de construcción llegaron de Leningrado y Armenia; Ucrania aportó madera de roble y elementos para la electricidad. El mobiliario llegó de las regiones de Riga y Kaunas y el vidrio de Minsk, entre otras regiones y materiales aportados para construir el coloso.

 

8-Faltaron 66

El gran momento faraónico en lo deportivo para la URSS fueron los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980. El estadio Central Lenin fue protagonista de una gran inauguración en la que la Unión Soviética pretendió demostrar su poderío como nación grande. Sin embargo, debido a un boicot de los Estados Unidos, al cual se le plegaron 65 países más, impidió que el tradicional paseo con todas la delegaciones se diera de la forma acostumbrada. 16 países más apoyaron el boicot, pero sus atletas participaron bajo la bandera olímpica. El motivo: la condena a la invasión soviética de Afganistán. Un capítulo más de la Guerra Fía. URSS intentó vengarse para la siguiente edición, Los Ángeles 1984, pero solo sumó el apoyo de 13 países.

 

7-Tragedia y censura

El 20 de octubre de 1982, en los instantes finales del duelo entre Spartak de Moscú y el Haarlem holandés por la Copa UEFA terminó en tragedia. El cuadro local iba ganando 1-0 y en las postrimerías, anotó un gol más. Por el mal clima, solo asistieron 16 mil personas y se habilitaron solo dos salidas. Entre un resbalón de una aficionada y el retorno furibundo de los seguidores para celebrar la segunda diana se produjo una avalancha que terminó en muertes. El régimen comunista  trató de silenciar el hecho y apenas lo mencionó en los medios oficiales. En 1989, bajo la política del  Glásnost (o aparición de más libertades para los medios) fue que se pudo revelar la cifra oficial de fallecidos: 66, de los cuales, alrededor de 45 eran adolescentes. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos aseguran que fueron alrededor de 300. El Spartak de Moscú levantó una estatua en homenaje.

6-Gritos de libertad

Paradójicamente, en un estadio llamado “Central Lenín”, el fútbol podía disfrazar exclamaciones en contra del brutal sistema represor. El Spartak de Moscú, que era uno de los cuadros que oficiaba de local, a lo largo de su historia se ha nutrido de éxitos deportivos que lo ha hecho popular. Pero, lo que más le ha acercado al “pueblo” es que no pertenecía a ninguna estructura del estado durante el comunismo. Por ejemplo, su rival, Dínamo de Moscú pertenecía a la policía y el CSKA al ejército. Así que, los simpatizantes del  cuadro del rombo podían exclamar “abajo la policía” o “somos mejores que el ejército” sin temer una ejecución o una miserable final de vida en algún gulag siberiano.

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5-No tocar la fachada

Es para admirar que este estadio remodelado, en cuya refacción se invirtieron 400 millones de dólares, no se procediera a demoler mayor cosa. De hecho, conserva su fachada clásica, con los atletas practicando las disciplinas del olimpismo inmortalizados en el friso gris del concreto. «El Luzhnikí es un símbolo del movimiento olímpico. Los moscovitas no nos lo hubieran perdonado», aseguró Serguéi Sobianin, el alcalde de Moscú al ser consultado del por qué solo fue remodelado y no derrumbado para ser alzado de nuevo.

4-Llegar en barco

Debido a que el río Moscova bordea el complejo olímpico donde está el estadio Luzhniki, se puede tomar uno de los paseos turísticos en barco y bajar en la estación del recinto. Sin embargo, posiblemente esos paseos fluviales estén restringidos para evitar atentados en el mundial. Lo más práctico será llegar en metro o en transporte público. Pero no deja de ser una manera muy excéntrica de llegar a un partido de fútbol.

 

3-Vuelta a lo natural

En 2002, al Luzhnikí se le permitió utilizar césped artificial de la tecnología FieldTurf y aún así, conservar el status de estadio cinco estrellas y categoría cuatro de la UEFA (la máxima distinción). El terrible frío que azota en el invierno ruso solía destrozar los engramados naturales. Sin embargo, para el Mundial, se volverá a usar césped natural. En la web oficial de la FIFA se explica que la grama fue sembrada en agosto de 2016 y ha sobrevivido a dos duros inviernos moscovitas gracias a una tecnología  de lámparas de calor que mantienen el campo óptimo. Para la final de Champions de 2008, ya se había utilizado provisionalmente el césped natural. El rectángulo verde de juego no es el único que tiene novedades: el aforo pasara de 78.000 espectadores a 81.500 por la colocación de gradas retráctiles en la pista atlética. Cuando el “Central Lenin” fue inaugurado, tenía capacidad para 102.000 espectadores.

 

2-Los mejores puestos son los de arriba

Si quiere disfrutar el entorno, mejor vaya a los puestos de arriba. El nivel superior del estadio cuenta con un mirador que recorre casi la circunferencia del estadio, justo  debajo del techo, ese que tiene luces led para reproducir imágenes. Está abierto al público incluso en los  descansos de los partidos (aunque no ha sido notificado cómo será su uso y disfrute durante el Mundial)  y permite disfrutar de vistas a alguna de  las atracciones del centro de Moscú y la ciudad, como el edificio de la Universidad Estatal de Moscú De Lomonósov,  las Colinas de los Gorriones, el Monasterio de Novodevichi, los rascacielos de la ciudad y por supuesto, el relajante transcurrir del agua del río Moscova que bordea el estadio. Por cierto, Luzhnikí, nombre del sector, puede ser traducido como “Los Prados”, debido a las inundaciones que se presentaban en la zona.

 

1-Selectísimo club

El 15 de julio este recinto se convertirá junto a Wembley (Londres), Olímpico de Roma y el Olímpico de Berlín en ser el cuarto estadio en albergar una final de un Mundial y una final de  Liga de Campeones (en 2008). Pero, para diferenciarse del resto, el Luzhnikí  o el viejo Central Lenín puede apuntarse una final de Copa UEFA (1999) y  la final del fútbol de los Juegos Olímpicos de 1980.