El F91 Dudelange es el sorpresivo equipo simpático de la Europa League. De Luxemburgo, es el equipo que ha logrado mayor trascendencia internacional en la historia futbolística de ese país al alcanzar la fase de grupos del evento arriba mencionado. Ningún otro cuadro luxemburgués lo había logrado. No por ser un equipo pequeño, no deja de ser peleón y pone en aprietos a quienes se atraviesen. Sin embargo, es un cuadro que por lo humilde y modesto, genera interés en los seguidores del balompié

Como debe ser, el “Dude” tiene curiosidades. Nace de la fusión de tres clubes al borde de la extinción y tiene un anecdotario que vale la pena recordar. Aquí, escogimos las diez curiosidades más llamativas de este equipo emparejado en el Grupo F junto a Milan, Real Betis y Olympiacos.

Del Alliance, el US y el Stade solo queda el recuerdo

-Hijo de tres

Este equipo surgió de la fusión de tres clubes: Alliance Dudelange (Segunda División), Stade Dudelange (Tercera División) y US Dudelange (Tercera División). La unión surgió de las dificultades económicas que tenían estas instituciones que buscaban estabilidad para no desaparecer. En 1991 toman fuerzas y nace el F91 (por el año) Dudelange.

-El Frankenstein  se hizo de élite.

El F91 tomó el cupo del Alliance Dudelange, es decir, el de más alta categoría y arrancó en la 1991/92 en segunda división. Ese mismo año logró el ascenso y hasta ahora, no ha vuelto a descender. Un buen manejo de sus recursos y fichajes le ha permitido ser un equipo élite de Luxemburgo.

Celebrando la dupleta (Liga y Copa) de 2016

-Dictador del siglo

Al establecerse rápidamente en primera, se volvió un tren competitivo. Desde su primer título de liga en el año 2000, ha ganado todas las ligas, excepto en cuatro ocasiones  (2003, 2004, 2010 y 2013), sumando así 14 títulos ligueros más siete Copas de Luxemburgo. Y en cinco ocasiones, hizo doblete. En solo 27 años de vida superó a clásicos como CA Spora (1923) con diez títulos y se fija como objetivo dar caza al Jeunesse Esch (1907) que tiene 23 títulos.

 

-Las viejas no valen

Antes de la racha histórica del F91, el Stade Dudelange, uno de los tres tercios que componen el equipo sensación de Luxemburgo, era el más ganador de ese país hasta bien entrados los setenta con 10 ligas. El Jeunesse Esch siguió su estela ganadora mientras que el Stade se venía a pique financiaramente hasta que antes de expirar en un último aliento en tercera división, decidió entregar su alma a un nuevo titán. El F91 busca que, de alguna manera, estas conquistas, así como las del Alliance y el US Dudelange puedan ser contadas también en su palmarés.

Panorámica de la simpática Dudelange

-Héroes del sur

Dudelange es una comuna ubicada al sur de Luxemburgo, la cuarta más poblada con 18.300 habitantes, la tercera parte de cualquier aforo de equipo promedio en la Europa League. La ciudad creció, al igual que el F91, con la unificación de tres pueblos pequeños y el principal sostén económico fue la industria acerera, esa que trajo algunos migrantes ingles que, como en mil historias de este deporte, inculcaron el fútbol a sus habitantes.

Su estadio habitual es muy pequeño para los estándares UEFA

-Fuera de casa

El F91 Dudelange ha escrito una historia de gloria en su canchita del Estadio Jos Nobaum, que apenas recoge 2500 espectadores, algo así como un 30% de la población. Por reglamento UEFA, ha venido disputando sus compromisos un poco más al norte, en el Josy Barthel de Ciudad de Luxemburgo, que tampoco haga mayor diferencia en el aforo: 8.400 personas. Este pltima, es la casa de la selección y uno de los recintos más grandes del país.

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– Hererencia repartida

De los componentes de nuestro simpático Frankenstein, quedó la repartición de la infraestructura: Alliance Dudelange puso el Stade Amadéo Barozzi, del “Barrio de los Italianos”, que hoy sirve de oficinas y entrenamiento para categorías inferiores;  Stade Dudelange ofrendó e estadio oficial de juego, el Jos Nobaum y US Dudelange, con su Aloyse Meyer, colaboró con su cancha de entrenamiento del primer equipo. Un sistema que funciona desde hace 27 años.

-El portaviones celeste

El avance a la fase de grupos de la EL cayó de perlas: en los próximos días hay elecciones parlamentarias y no faltó quien se sumara al éxito deportivo para generar empatía en los votantes.  Dino Toppmöller, DT de estos héroes fue tajante: “este título es de la directiva, jugadores y afición. Agradecemos los gestos, pero no queremos ir más allá”. De verdad que este logro  ha sido todo un hito en el pequeño ducado.

Una “muchedumbre” recibe a sus jugadores con caretas de los mismos

-Afición en ascenso

Este equipo, joven en historia, le ha costado generar arraigo debido a que no llega a tres décadas de existencia. No existe ese trasvase de padre a hijo de una tradición futbolera, pero a fuerza de ganar ligas de forma consecutiva, la juventud se ha interesado en el equipo y las personas mayores se acercan con esta participación histórica. Eso sí, no se extrañe cuando lea  en los diarios de Luxemburgo “desplazamiento masivo”, hablar de unas  30 o 40 personas. Incluso, llama la atención en los medios recibir a los jugadores con pancartas. “Los recibieron con frases escritas motivadoras en el aeropuerto”, decía en un diario digital. Una ingenuidad simpática  de un club que empieza a hacerse identidad.

El originario de Cerdeña no escatima en reclamar en voz alta mejoras para el fútbol luxemburgués

-El cerebro de todo

Flavio Becca, presidente del club, es el principal responsable del éxito deportivo de esta institución. Esta plantilla tiene nombres nada despreciables como  el serbio Milan Bisevac, que jugó 19 partidos en su selección y disputó 25 partidos en el PSG, 101 en Lyon y 15 en Lazio.En el mediocampo, su pilar es Marc-André Kruska. El alemán fue capitán de Alemania Sub-21 y jugó 107 partidos en el Borussia Dortmund. Además, su entrenador es el alemán Dino Toppmöller, ex Manchester City e hijo de Klaus Toppmöller, goleador histórico del fútbol alemán en la década del 70′. Becca, conocido por su verbo incontenido, aprovechó el momento histórico para reclamar a la federación local por la falta de inversión. “No puede ser que tengamos estadios tan pequeños, no se piensa en que algún día haremos algo grande”, dijo a los medios locales. Becca también es un entusiasta inversionista del ciclismo profesional y su principal fuente de ingresos es el mundo inmobiliario. De ascendencia italiana, se rumora que en algún momento intentó colocarle el rojo y negro como colores oficiales del F91, al igual que el Milan.