Gustavo Alfaro es el nuevo entrenador de Boca Juniors. Aunque quizá no es muy sonado para el mundo internacional, en Argentina tiene una historia bien particular. Ha ganado títulos continentales y también ha tenido que lidiar con hechizos de brujas.

Lechuga, nacido en Rafaela, como jugador nunca llegó a primera, pero como entrenador ha tenido mejores resultados. Ha dirigido a Atlético, Patronato, Quilmes, Belgrano, Olimpo, San Lorenzo, Arsenal, Rosario Central, Tigre, Gimnasia y Huracán. Su única experiencia fuera de Argentina fue en Al-Ahli de Arabia Saudita.

Ávido lector y comentarista de fútbol destacado, tiene una historia que vale la pena contar y que pocos fuera de Argentina saben. Repasemos diez curiosidades sobre este DT.

 

Ya fue vitoreado en La Bombonera

Hace catorce años, “Lechuga” fue aclamado por la afición de Boca Juniors y fue por una derrota xeneize. En el Apertura 2005, un Boca de ensueño, dirigido por Alfio Basile sucumbió ante un San Lorenzo en una remontada 3-2 y con un hombre menos. En el duelo siguiente, apareció el trapo “Gracias Alfaro por demostrar cuál es la diferencia entre equipo y plantel”, haciendo referencia a que el cuadro de azul y oro era solo un cúmulo de figuras y el Cuervo, una entidad más unida. Ese trozo de tela fue colocado a pocos metros del palco de Maradona, en ese entonces asesor deportivo y principal promotor de Basile en el equipo. Aquello le molestó un montón.

Voz autorizada

Desde 2006, Alfaro es comentarista consecuente de la cadena colombiana Caracol y ya cuenta con cuatro Mundiales, misma cantidad de Copas América y tres eliminatorias, además de partidos importantes de la Champions. Es muy querido en suelo cafetero por esta faceta, al punto de que era uno de los favoritos del público para tomar la selección de Colombia. Fue una apuesta audaz de ese canal, pues su némesis RCN, tenía en sus filas a Bilardo y “Bolillo” Gómez en el año de su debut.

Sin nivel

Cuando Olimpo, salió campeón de la Segunda División (2002), consiguió el ascenso y, al día siguiente de la consagración, el presidente del club lo despidió. “Salimos campeones, lloramos juntos en el vestuario, nos abrazamos y al otro día me echó. En el Nacional B eres el mejor, pero no tienes nivel para dirigir en primera y para echarte en la sexta fecha prefiero, que te vayas ahora”, reveló “Lechuga” en El Gráfico, años después.

 

Lector refinado y aleccionador

Alfaro ha confesado ser seguidor de escritores como Ernesto Sábato, Mario Vargas Llosa, Jorge Luis Borges y Mario Benedetti. Usa muchas de sus citas para motivar a los suyos y una muy recurrente pertenece a La Resistencia de Sábato que dice: “Los hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para la superación. Así lo han demostrado tanto hombres como mujeres que con el único argumento de la tenacidad y el valor lucharon y derrotaron a las dictaduras más aberrantes de nuestro continente, porque el hombre sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos y a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer”.

 

De atrás hacia adelante

Para Alfaro la prioridad es la defensa y así arma sus equipos. En cuanto a gustos tácticos, ha confesado ser seguidor de Carlo Ancelotti, le agrada lo que hace Joachim Löw  y los argentinos Carlos Bianchi y Carlos Timoteo Griguol.

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Lechuga bajo el arco

Ricardo Borgoño, un amigo de la infancia de Alfaro le puso este apodo para siempre. A los 6 años jugando en el baby de Atlético de Rafaela, un día faltó el arquero y como el técnico lo ponía en todos los puestos, lo mandó al arco. Anduvo bien y al final dijo: “¡Qué grande el arquero Lechuga!”, porque tenía la cabeza como una planta de lechuga, llena de rulos.

 

Padres sufridos

Alfaro cuenta que su padre trabajaba en los ferrocarriles en los años 50 y como venció en los comicios para el sindicato al candidato peronista, fue detenido. Su madre, una maestra de escuela, fue despedida. A su padre, junto a otros presos políticos, fue obligado a marchar por las calles, para el desprecio público. Se vieron forzados a irse a vivir a Rafaela, donde nació Gustavo. Su madre se convirtió en maestra rural y falleció en 1988. No pudo ver a su hijo como técnico. Alfaro asegura que “nunca me faltó nada, fueron padres excepcionales”.

Momento de horror en La Bombonera

Alfaro confesó ser hincha de Racing y lo seguía por radio desde la provincia. Cuando estudiaba Ingeniería Química en la Facultad, en Santa Fe, varias veces se escapó a Buenos Aires a ver a su equipo. El momento más terrible fue en un Boca-Racing en La Bombonera el 3 de agosto de 1983: un ataque con bengalas al lugar donde estaban los hinchas de la Academia acabó con la vida de Roberto Basile, quien estaba a pocos metros del hoy entrenador de Boca.

El rompe-maldiciones

Quilmes, un equipo que históricamente sube y baja en el fútbol argentino, descendió en 1991. A los directivos se les ocurrió, para asegurar el paso, contratar una bruja de Chamascús de nombre Dora, la cual pidió 4,000 dólares por el trabajo. Pero, la directiva no le pagó completo y salió de las oficinas del club profiriendo maldiciones. Tres finales para ascender perdió Quilmes y parecía sumergirse en una eterna “mufa”. Alfaro, que asegura que lo contado es una leyenda urbana, llenó de ánimo a su equipo y justo en el momento de definición, pidió pensar más en lo hecho en la campaña que en la supuesta bruja. Lograron el ascenso en ese 2004, 10 años después de la maldición. Sin embargo, hay quien asegura públicamente que se rompió el hechizo cuando un hincha prometió bautizar a su hija como “Dora” si lograban el ascenso.

No se la valoraron

Con Arsenal de Sarandí tiene sus mejores trofeos: entre ellos, la Copa Sudamericana en 2007 que levantó en el estadio de Racing, club de sus amores. En esa edición despacharon a San Lorenzo,, al Goiás en Brasil, a las Chivas, a River en el Monumental  en semifinales y al América para el título. El motivo que este hecho no sea valorado de la forma épica es que Arsenal era el equipo de Julio Grondona, hombre todopoderoso de la AFA, presidente y señor del fútbol albiceleste hasta su muerte. En una fiesta posterior al triunfo, Alfaro le reveló al periodista Diego Borinsky que en ese momento don Julio le dijo: “Esta Copa no se la van a valorar como usted y Arsenal lo merecen y eso será mi culpa”.