Tras 14 meses en interinato, un período muy largo para una selección “seria”, la US Soccer se decantó por Gregg Berhalter como nuevo técnico de la selección de barras y estrellas, cuyo estruendoso fracaso de no ir al Mundial de Rusia 2018 aún sigue teniendo ecos hasta hoy.

La selección de fútbol de los Estados Unidos se ha vuelto materia importante en su sociedad deportiva. La MLS abarca cada vez más espacio y vaya que la ausencia del Mundial pesó mucho. Varios nombres se deslizaron para tomar el banquillo de este combinado, pero finalmente, escogen a un estratega que no es muy famoso para el resto de la humanidad, pero que en EE.UU. es admirado como un genio y adelantado de la disciplina.

Bautizado por el béisbol

Gregg Berhalter nació el 1 de agosto de 1973 en Englewood, NJ y creció en las cercanías de Tenafly. En particular, es el ahijado del ex jugador de los Medias Rojas de Boston y miembro del Salón de la Fama de béisbol, Carl Yastrzemski, quien pasó sus 23 años de carrera con un mismo uniforme. Sin embargo, nunca mostró especial pasión por el béisbol y desde pequeño, se fue por el fútbol.

Primer mundialista

Este es un dato curioso, hasta increíble, pero lo confirma la misma web de US Soccer: Gregg Berhalter es el primer técnico de la selección de Estados Unidos que ha jugado como futbolista con el equipo de barras y estrellas un mundial FIFA (2002). Se retira de la USMNT con 44 apariciones.

Cuatro culturas futboleras

Berhalter ha indicado que en su etapa de jugar, al ser profesional en cuatro países diferentes amplió la manera en que veía las cosas, y cada parada ofrecía una experiencia diferente. En Holanda (Zwolle, Rotterdam y Cambuur, del 94 al 00), mantuvo notas detalladas sobre sesiones de entrenamiento e ideas sobre tácticas y juego posicional. La estructura defensiva fue su enfoque en Inglaterra (Crystal Palace, 01-02), mientras que él abordó los aspectos de transición y finalización del juego en Alemania (Energy Cottbus y 1860 Múnich, 2002-2009).

Trayecto al revés

Al contrario del sentido habitual, la carrera de Berhalter empezó en el viejo continente. “Mirando hacia atrás, en el momento en que elegí un camino arriesgado, decidí dejar la universidad temprano para ir a Europa“, dijo en una entrevista. Empezó en Holanda en 1994 y culminó 15 años después en Alemania. Se “estrena” en su país en la 2009-2011 con LA Galaxy, el único equipo de la MLS en el que militó hasta su retiro.

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Libreta en mano

Entre sus anécdotas, cuenta que mientras sus compañeros descansaban escuchando música luego de las “palizas” de entrenamientos en Holanda, Gregg, sacaba papel y lápiz para anotar lo trabajado y con la memoria fresca, atesorar métodos de trabajo. Guardó esta costumbre durante toda su carrera de futbolista. Por eso, era buen “ayudante” de sus técnicos.

Cosquillas tempranas de DT

Berhalter, jugador cerebral, a medida que se acababa su vida de futbolista, quería seguir cerca del rectángulo de juego. En el 1860 Múnich, era el “scout espía” del técnico, analizando videos y entrenamientos del rival. Con LA Galaxy, tenía el doble rol de jugador y asistente del técnico. Ya en la etapa de Columbus Crew, era generente general y entrenador. Se sabe manejar en dos aguas a la vez.

Dotes gerenciales

Gregg Berhalter tiene más historias en Europa. Cuando fue nombrado gerente de Hammarby de la segunda división sueca en 2012, se convirtió en el primer estadounidense en administrar un club profesional en Europa. Fue una etapa no muy grata, pues duró solo una temporada y no cumplió los objetivos de ascenso.

De poco, mucho

El gran mérito de Gregg es, como figura de manager del Columbus Crew, (una de las plantillas menos costosas de la MLS), lograr sacar un equipo competitivo, con un juego muy marcado en las transiciones. Potenció a cada jugador y su mente obsesiva permitió estudiar con ahínco al rival. Dicen que es una de las mentes más brillantes del fútbol gringo.

Entrenador de sus hijos

Gregg, casado con Rosalind, tiene cuatro hijos: dos practican fútbol y otros dos, lacross. Le da tiempo para formarlos técnicamente y ayudar a los entrenadores de los equipos donde entrenan sus hijos. “A veces, creo que es muy obsesivo”, dijo su esposa. Posiblemente en la USMNT deje a un lado esta dualidad.

Berhalter disputó seis grandes torneos con la selección y 44 partidos, pero nunca marcó un gol con su equipo. El defensor, sin embargo, se hubiese cubierto de gloria en los cuartos de final del Mundial de Corea y Japón 2002, cuando un remate suyo fue sacado de la línea de gol con la mano.