10 curiosidades sobre Kazuyoshi Miura, el jugador más viejo del mundo

 

Kazuyoshi Miura. Para el mundo occidental, el jugador más viejo en actividad del mundo y que fue noticia porque el 11 de enero renovó contrato con el Yokohama de segunda división de Japón a sus 52 años. Pero, para el ciudadano nipón, es todo un ídolo y un estandarte del fútbol de ese país.

Miura, quien de joven huyó a Brasil para desarrollar su fútbol y esto inspiró Captain Tsubasa  (Súpercampeones), es una figura vinculada a la farándula, con apariciones en el cine, en comerciales, en revistas, en la vida cotidiana. Fue el deseo prohibido de las jovencitas con sus bailes de samba al anotar gol, una ruptura conductual en una sociedad conservadora.

Junto a él, iba el dinero japonés donde se desplazaba. Le abrió las puertas a los nipones en Brasil (jugando en el Santos, en Coritiba), en el Calcio (cuando fue con Genoa) y atrás del gesto deportivo inspirador para miles de nipones, las marcas le persiguieron como héroe nacional. Y en occidente lo agradecían.

«King Kazu», como es idolatrado en Japón, concede pocas entrevistas y entre paparazzis, tiene tiempo para ser filantrópico. En la tragedia de 2011, donó un par de botas que se subastaron en 70.000 euros. Las de los futbolistas del momento en la selección apenas se pagaron 8.000 por ellas. Un verdadero sentimiento nacional nipón del cual repasaremos algunos aspectos curiosos.

 

Kazu Dance

Al regresar de Brasil, quedó enganchando con la Samba. Así que, al marcar gol, festejaba con los pasos al ritmo de batucada. Se popularizó la “Kazu Dance” y esto hizo que en los años 90 proliferaran escuelas de samba en todo Japón. Incluso, las versiones iniciales del videojuego Pro Evolution incluían los pasos amazónicos. También, suele saludar la gente con un  “boa sorte”  (buena suerte), como si de un “buenos días” se tratara. Algo se perdió en la traducción, pero también se puso de moda saludar así en los 90 en las calles niponas.

El verdadero Capitán Tsubasa (u Oliver Atom)

Yoichi Takahashi, autor del comic (manga) Captain Tsubasa (Supercampeones para esta parte del mundo) reconoció en los años noventa: “Es muy obvio, Tsubasa está inspirado en nuestro “King Kazu”, al punto que deja Japón para ir a jugar a Brasil. Sus vidas profesionales casi corren al mismo tiempo”. Un héroe nacional futbolístico, que a su par, también vio crecer el fútbol japonés.

Padre de la J-League

Cuando los cerebros en Marketing buscaban consolidar la J-Legue en 1993, tenían muchos fichajes extranjeros, en especial brasileños de renombre. Pero faltaba el héroe local, la cara que identificara al público. Saburo Kawabuchi, uno de lo ideólogos de la J-League no dudó en darle este protagonismo al jugador, con una agresiva campaña de marketing que contribuyó enormemente en su endiosamiento.

 

En deuda con su tío

Luego de la invasión cultural norteamericana al terminar la Segunda Guerra Mundial, Japón se volcó al béisbol. Solo en las empresas, con equipos de empleados, universidades y colegios se practicaba con cierta regularidad el fútbol (por algo, aún al sol de hoy, los equipos de la J-League son de famosas compañías). Se animó a jugar fútbol gracias a su tío, Tetsuharu Miura, quien era entrenador en una escuela y un gran soporte en el duro momento del divorcio de sus padres.

Persiguiendo sus sueños

Miura no atinaba en nada cuanto a estudios. Y en contra de sus padres, se marchó a Brasil a aprender a ser profesional a los 15 años. Llegó a Sao Paulo  y encontró refugio en una de las comunidades nikkei (japoneses en el exterior), más grandes del mundo. Ahí , mientras intentaba competir con jóvenes brasileños, talentosos por naturaleza, se ganó la vida como vendedor, ayudante de estudiantes de intercambio, guía turístico. No tuvo casa fija y rotó por varios albergues de la ciudad. Su primera oportunidad fue el Matsubara, club de los japoneses de la ciudad. Luego pasó por Juventus Paulista, Santos, que le fichó (y con el cual le marcó gol a Palmeiras, equipo con el que también jugó) y Coritiba.

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Cortesía: Alamy

Un único mundial: de fútbol sala

King Kazu tiene un vacío en su historial de grandeza: no haber jugado un Mundial.   Camino a 1994 Japón quedó a puertas. Hizo una espectacular eliminatoria de 12 goles en 14 juegos. Para 1998 inexplicablemente el DT Takeshi Okada lo dejó fuera de la lista final en una decisión que aún hoy muchos no comprenden.  Muchos dicen que el estratega nunca se entendió con ese delantero que se ponía tinte en el pelo, bailaba samba y salía en las revistas. En 2012, a sus 45 años, formó parte de la selección samurái que disputó el Mundial de fútbol sala de la FIFA en Tailandia. Jugó cuatro partidos, sin gol.

Los hermanos Miura, celebrando con la selección de Japón la Copa Asiática de 1993

El hermano mayor siguió los pasos del menor

Yasutoshi, dos años mayor que nuestro héroe, se embarcó a Brasil cuando su hermano empezó a tener éxito. Fichó por Santos, pero no jugó ningún partido profesional. De regreso a Japón, coincidió con su hermano en el Verdi Kawasaki,  Vissel  Kobe y la selección nipona. Se retiró en 2005 y jugaba de volante. Hace unas semanas regresó a Brasil, como director técnico del Socorro, un equipo juvenil que va a competir en la “Copinha” de Sao Paulo.

Ligado al star system

Ha filmado decenas de comerciales para distintas marcas, pero también ha protagonizado un par de películas del Detective Conan e incluso, tuvo una sección en un programa de TV de variedades con su “Kazudance”. Aparte, se casó en 1993 con la coidiciada actriz y modelo Risako Shitara, japonesa nacida en Nueva York. Es un personaje muy ligado a la farándula y es normal, aún al sol de hoy, que tenga paparazzis orbitando alrededor de él.

Imán de publicidad

Cuando en Brasil se dieron cuenta que jugaba un japonés de forma profesional y con mucho desparpajo, se hizo popular en ese país y ocupó portadas de revistas. Pero en cuanto se regó la voz en Japón, empezó a caer publicidad.  Se jugó una Copa Kirin (cerveza japonesa, desde 2005 la juegan selecciones) con clubes de Brasil y fue todo un alboroto. Cuando fichó con Genoa, la compañía de radios nipona Kenwood patrocinó la camiseta del equipo. Y estando en  el Zagreb, el presidente Flagno Tujman no ocultó que parte de la intención de su fichaje “es para atraer dinero japonés en este momento de depresión nacional”.

Miura, con su parche de Champions

Perseguidor de torneos

King Kazu ha tenido la ocasión de renunciar a mejores contratos, solo para estar en torneos. Se le escapó la Copa del Mundo, pero aceptó ir al Mundial de Fútbol Sala. También aceptó jugar  con el Dinamo Zagreb solo para agregar en su currículo que disputó la Champions y además, en 2005 acordó jugar con Sidney FC solo para sumar el Mundial de Clubes. Libertadores nunca pudo jugarla.