10 curiosidades sobre Milan Borjan, el arquero que “congeló” a México

Aparte de jugar entre masas de nieve en Edmonton, el partido entre Canadá y México, que ganaron fríamente los locales  (perdón, déjeme agotar el chiste), en las retinas quedó grabada la imagen de Milan Borjan, el arquero que tenía cubierto todo su cuerpo por el frío y que parecía sacado de un dibujo animado.

Aunado a la pintoresca presentación, ahondando en la vida de Borjan resulta que tiene una historia interesante:  Escapó de niño de la guerra y tiene en su pasado bordado el escudo de los rivales acérrimos del fútbol argentino: Boca y River.

Pudo haber elegido cualquier nacionalidad, pero se quedó canadiense. Y ante México, seguramente se ganó el respeto y cariño de la afición del país de la hoja de maple.

1-Huyó de la Guerra de los Balcanes

Nació el 23 de octubre de 1987 en Knin, ciudad de la ex Yugoslavia, hoy Croacia. Mirjana y Bosko, padres del arquero, escaparon de la guerra. En Serbia, Milan dio sus primeros pasos con la pelota, pero años después emigraron a Ontario, Canadá.

2-El arco, lo llevó a viajar

Establecido en Canadá, se desarrolló como portero en  un fútbol con poco impacto social. Su buen tamaño y estilo, le llevó a Sudamérica. Fue probarse con Boca, por recomendación de un ojeador. También estuvo un poco con River Plate y llegó a militar con las inferiores de Nacional, cruzando el Río de La Plata, en Uruguay. Fue portero del Quilmes, cuando estaba en Primera B (segunda) de Argentina.

3-Llamado balcánico

Milan regresó a lo que fue  Yugolasvia, ahora dividida. En 2009, cansado de pocas oportunidades en Sudamérica, Borjan regresó a Serbia y firmó con el FK Rad de Belgrado, de la Primera División. Le costó hacerse de un puesto como titular, pero colaboró para que su equipo lograra una racha de nueve partidos sin perder, hasta que terminaron cuartos en la liga serbia y lograron un cupo para la fase clasificatoria de la Europa League 2011-2012.

4-Casi al Napoli

Peregrino de ocho naciones y siete ligas de futbol, Milan aseguró en una entrevista que pudo haber llegado del Sivasppor al Napoli. “Se cayó el pase en cuestión de horas”, contaba.

5- Agradecido

Milan pudo perfectamente haber elegido a Serbia o Croacia, pero se quedó con Canadá. «Elegí este país  para darle gracias por todo lo que ha hecho por mí y mi familia. Canadá ha proporcionado a mi familia una vida mejor, y de esta manera quería pagarle de alguna manera. Me siento como un canadiense»

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6- Un políglota

Milan habla inglés, francés,  español, búlgaro y serbocroata, cuyas variaciones cubren Serbia, Bosnia, Croacia y Montenegro, entiende turco y tiene un poco de rumano y polaco en su repertorio de idiomas.

7- Un ídolo allá, un ciudadano común en Canadá

A pesar de que le ha salvado las papas más de una vez a Canadá, no es tan ídolo como en Serbia,  pues es pilar fundamental de un club realmente popular como el Estrella Roja de Belgrado. «Es totalmente diferente a Canadá», dijo riendo. «Aquí salgo, nadie me reconoce. Por allá sí. Todo el país te reconoce. A donde vayas te hacen fotos, te piden autógrafos. Vas a un restaurante, no te dejan pagar».

8-  Un 82 sin explicación

El dorsal que suele usar Milan es el “82”. Incluso en el Estrella Roja, dentro de su contrato, le exigió al club usarlo. No habla mucho de ello. “Me gusta el 82 y no hay mucho que explicar al respecto”, dijo en una entrevista. Con la selección se permite usar el «18» si no puede usar el 82.

9- Durmiendo con el enemigo

Milan Borjan, portero titular del Estrella Roja de Belgrado está casado con Snežana Filipovic, la gerente de mercadeo de su peor rival, el Partizan de esa misma ciudad, cargo al que renunció hace poco. Ambos equipos protagonizan  uno de los derbis más radicales del mundo. Sin embargo, ellos han sabido coexistir ante el pesado ambiente que significa esta rivalidad. Lamentablemente, ambos han sido víctimas de insultos y acusaciones de “traición”.

10- Malos ratos con el rival

Aquí hay una intrahistoria. Se dice que Filipovic, la mujer del arquero, tuvo una relación con el vicepresidente del Partizan, Vladimir Vuletic hace algún tiempo. Este, en una broma de muy mal gusto, se burlaba abiertamente del guardameta utilizando a su hijo Filip, de tres años de edad. La fotografía posteada por el alto cargo era una imagen retocada en la que, en su versión original, el portero y el niño posaban con sendos vestuarios de camuflaje. Pero en la historia de Instagram manipulada, Vuletic había sustituido la cabeza de Filip por la del entrenador nacional serbio, Ljubiša Tumbaković. La pareja demandó a este dirigente, con el apoyo de su club, Estrella Roja y pedirá vetarlo del fútbol