Los duelos entre los cuatro equipos más grandes, populares e importantes del futbol mexicano decepcionaron totalmente. Lo «clásico» de estos juegos desde hace mucho tiempo ya, es el pobre espectáculo que se le brinda a una afición que cada vez se aleja más de los estadios…

Cada que inicia un nuevo torneo en México muchos aficionados recurren inmediatamente a ver el calendario para tener en cuenta las fechas de los denominados clásicos, los duelos más «interesantes» en el papel que hay en nuestro futbol. El morbo por ver en qué jornada se cruzarán los cuatro grandes nos hace incluso apartar dichas fechas para que nada ni nadie se atreva a incomodarnos cuando el momento tan esperado llegue.

Así, los partidos entre América, Guadalajara, Cruz Azul y Universidad acaparan el interés de la mayoría de fanáticos en nuestro país, sean o no incluso, seguidores de esos clubes. Estos juegos son catalogados por muchos como «imperdibles» por la gran rivalidad, coraje y pasión con que se juegan… o se jugaban.

Y es que desde hace mucho años, quizás mas de una década, los duelos entre los grandes de México terminan siendo encuentros tan comunes como cualquier otro, con equipos que se han olvidado del futbol espectáculo, ahora resultadistas a más no poder y peor aún, que han olvidado ese compromiso que durante muchos años los mantuvieron vigentes en el gusto de todo un país.

Por ejemplo: Este fin de semana una vez más América y Cruz Azul quedaron a deber. El 1-1 en el estadio Azul, que no se llenó, resultó tan despintado, tan ligerito, que no queda mucha tela para recortar. Ni siquiera en intensidad cumplió con lo esperado, y del nivel futbolístico mejor ni hablemos. Un América que jugó al balonazo de la manera más corriente que puede haber y un Cruz Azul que simplemente no tiene sangre ni juego de altura.

¡Qué lejos se quedaron Águilas y Cementeros de regalarnos un clásico!

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Ayer domingo, la ilusión en el aficionado se mantenía viva esperando que el Chivas-Pumas llenara el vacío futbolístico que la jornada nueve estaba dejando, pero no, tapatíos y capitalinos en un partido de poca calidad, aburrieron con un 0-0 bochornoso, con fallas garrafales que quizás son malentendidas como emociones ante la carencia de intensidad y efectividad.

La cereza en el pastel la puso Luis Pérez errando un penal en el 93′, broche ideal para un duelo de dos equipos que fueron incapaces de abrir un marcador a pesar de encontrarse con algunas oportunidades propiciadas más por yerros graves del rival que por capacidad de sus atacantes. Para no variar, el Tito Villano dejó ir una sin portero y a tres metros de la portería. !Infamia en el Omnilife!

Así, la jornada nueve de la flamante Liga MX, que se suponía especial y apasionante, transcurrió sin nada realmente relevante, dejando muchos cuestionamientos entre los cuatro equipos considerados grandes de nuestro futbol, un tema que hoy vuelve poner en tela de juicio su real lugar en el entorno pambolero nacional.

Alarmantes resultaron los evidentes huecos en las tribunas de ambos estadios, el Azul y el nuevo palacio de las Chivas, pero más alarmante resultó la insistencia de algunos comentaristas que querían llenar un estadio con base en necedades matemáticas y de apreciación, y que juraban que en el descanso aún seguía llegando gente al Omnilife. En el Azul de plano la cosa no pudo maquillarse, ni siquiera la barra Monumental de los de Coapa llenó el espacio que siempre hay reservado para ellos.

Chivas, Pumas, América y Cruz Azul de grandes solo tienen la publicidad que les hacen, pues en la cancha no se comportan como tales. Ya va siendo hora que estos equipos y sus directivas recuerden el compromiso deportivo, social y moral que tienen no sólo con sus respectivas aficiones, sino con el futbol nacional, ¿no lo creen?