Prometer hasta meter, y ya metido, ¡cúmpleme lo prometido! Así reza una conocida frase del argot popular mexicano y que suele emplearse para los candidatos a puestos de representación popular, pero que bien podría aplicársele a Jorge Vergara, quien tiene 12 años asegurando que hará cosas en Chivas que al final no ocurren.

El tema es que el dueño del Guadalajara ha dicho que el equipo se va a salvar del descenso y además, que va a pelear por entrar a la liguilla y llegar a la final. Ojalá, por el bien de los aficionados rojiblancos, que esa no quede como otra promesa incumplida.

Traer al mejor entrenador del mundo:

Más que por traer al mejor entrenador del mundo, Chivas se ha caracterizado por debutar directores técnicos a diestra y siniestra. La lista es larga y podemos hablar de José Manuel de la Torre, Benjamín Galindo, Juan Carlos Ortega, Omar Arellano y un largo etcétera.

Seguro se preguntarán por Efraín Flores y José Luis Real, pero ambos debutaron como entrenadores en el Atlas. De hecho Efra fue el responsable de mandar al campo por primera vez a Rafael Márquez Álvarez.

De igual forma, extranjeros como John Van’t Schip, Ricardo Lavolpe, Hans Westerhoff y Xavier Azcargorta han distado mucho de ser los mejores profesores del mundo.

Ser el mejor equipo de México:

Ok, esa la cumplió a medias cuando se coronó en el Apertura 2006. Ahí, por lo menos durante la liguilla no hubo mejor equipo que Chivas. Además, hubo varias campañas en que fue protagonista y se quedó cerca de lograr un campeonato más, pero hasta ahí.

Ser el mejor equipo del mundo:

No le pudo ganar al Pachuca en una tanda de penales de la final de Concacaf y aspiraba a ser el mejor equipo del mundo. Bueno, cada quien sabe lo que promete y cuando cumplirlo.

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Va, Chivas tuvo buenas copas libertadores, de hecho en el 2010 llegó a la final y se quedó varias veces en semifinales y eso sí, hay que aceptar que el nivel en Sudamérica es infinitamente más alto que el de Concacaf, por lo tanto se quedó cerca de estar entre los mejores del continente.

Tener a los mejores jugadores del país:

Juan Francisco Palencia, Omar Bravo, Salvador Carmona, Fernando Arce, Ángel Reyna, Carlos Ochoa, Jared Borgetti, Rafael Márquez Lugo, Miguel Sabah, Jair Pereira y un escandaloso etcétera de refuerzos que llegaron con la etiqueta de «ser los mejores jugadores mexicanos» y no cumplieron son otra promesa no cumplida de Jorge Vergara.

Las Chivas olímpicas:

Una promesa de Jorge Vergara que seguro muchos no recordaban, la hizo antes del 2008, cuando afirmó que iba a preparar una delegación olímpica que pudiera competir en Beijing 2008 y no sólo no la cumplió, sino un tal Sergio Gauchito Ávila -jugador de Chivas en ese entonces, por cierto- no pudo ayudar a la selección mexicana para que calificara a esa competencia e hiciera uno de los peores preolímpicos de la historia.

El uniforme limpio:

Va, esa también la cumplió a medias. Durante sus primeros años al mando del equipo, el uniforme estaba limpio. No había ni marca que lo fabricara. Pero luego llegaron Reebok, Toyota, Bimbo y un sinnúmero de empresas a patrocinar la playera, el short y las calcetas y bien dicen que con dinero bailan el perro y muchos directivos, entre ellos Vergara, quien acabó cediendo a la tentación.