Hoy exactamente hace dos años en un país lejano al que lo vio crecer en el ámbito futbolístico, Christian Benítez, se debatía en una pelea que terminó por perder frente a la muerte prematura, de las causas se ha hablado mucho, mala atención, problemas con el lenguaje, especulaciones varias, lo cierto es que tanto en Coapa como en la Laguna, se recordará por siempre al ecuatoriano por su entrega, su coraje, sus ganas de salir a devorar al rival, de recorrer cada centímetro de la cancha como si fuera el último cual si fuera un novato en pleno debut.

Benítez enamoró a la grada de Santa Ursula, con sus dribles, gambetas, goles en momentos importantes y ese 11 tatuado en la espalda y en la cabellera, conquistó el corazón de más de uno que hoy, recuerdan con añoranzas esas épocas en las que el «Chucho» les hacía volar en lo más alto; y en Torreón igual, aquel título ganado al Azul, su dupla endemoniada con Vuoso, su arrebato para ganarse a la ciudad de los grandes esfuerzos, hoy no se llora por la pena de que ya no este, hoy se recuerda con la alegría de lo que dejó.

¡Grande Benítez!

 

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