La mayoría de los equipos de primera la desprecian, algunos equipos del ascenso consideran innecesario prender su estadio y ponerlo a funcionar para partidos entre semana con 5 mil almas en las tribunas, Cruz Azul la ganó y la festejó como si fuera el mundial (lágrimas incluidas), Cuauhtémoc la alzó con Dorados y Puebla y Atlas le dio chansa a Monarcas de llevar ese adefesio de trofeo a sus vitrinas, ellos, según dicen: van por la liga.

Ayer por la noche en un buen partido de fútbol, polémica arbitral, atajadas, postes, centros y demás; las Chivas se erigieron como el flamante campeón de la Copa MX, cuyo formato no llama la atención de nadie del medio, fueron a León dónde según dicen la vida no vale nada, y se trajeron un festejo a casa, la perla tapatía se iluminó con un buen gol de Alanís y el mundo en Vergaralandia festejó con Almeyda el primero, dicen ellos, de muchos éxitos. Guadalajara, inmiscuido en la quema del descenso desde hace tiempo, tiene hoy en día un motivo para festejar, para estar alegres y por segunda vez en 13 años de gestión de su polémico presidente, dieron la «vuelta olímpica», y es que hay que ser honestos, cuándo has visto que el América te rebasó en títulos de liga, que León fue bicampeón, que Xolos también se alzó con una liga y que el Toluca te está pisando las barbas en cuanto a ligas se refiera, ganar la Copa MX te saca de lo que es tu, completando el título de la nota: realidad.

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