Con Vergara no hay garantía a largos plazos
Con Vergara no hay garantía a largos plazos

En Chivas lo volvieron a hacer, y aunque ya habían avisado que esto pasaría, no deja de llamar la atención la manera en que se siguen haciendo las cosas en el Rebaño, a final de cuentas cortan procesos o eligen mal, una de dos, pero nunca le atinan.

Se fue Galindo, supuestamente el director técnico pensado e ideal para comandar un proceso sólido y planeado tras el patético paso de Van’t Schip y Cruyff por el club, otra mala decisión cabe destacar.

Con Vergara cerca o lejos de los medios, la realidad es que Chivas tiene su esencia, su marca. El círculo vicioso continua, el carrusel de entrenadores es el común denominador del equipo rojiblanco que ahora busca nuevas alternativas que le arreglen el desastre, aunque sea momentáneamente porque a largo plazo en ese club nadie puede planear.

El típico caso del crack irresponsable
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Pero el problema de Chivas no es solamente futbolístico que ya es mucho decir. El Guadalajara se ha convertido desde hace algunos años en un equipo de chismes, relajos, e indisciplinas, aspectos que obviamente dan al traste con la imagen del club y con el trabajo de cualquier entrenador, máxime cuando se ve superado por el entorno del equipo.

Jorge Vergara tiene una virtud muy grande y que muy pocos, por decir casi nadie, tiene en este futbol, es un tipo que toma decisiones, que no le tiembla la mano; lastimosamente para su club pareciera que no ha tomado las mejores o las correctas y hoy, el equipo vuelve a verse inmiscuido en temas extracancha que han cobrado factura en el tema deportivo, con problemas ya de todos conocidos y que nunca han logrado controlar.

Que si Fabián estaba entre los fiesteros, que si se equivocaron al dar los nombres de los jóvenes culpables, que si el Chatón estaba o no, que Vergara se quiso trompear a un aficionado, que el estadio siempre está vacío, que si Galindo no tenía control sobre sus jugadores, que si las fuerzas básicas no generan calidad, que si ya no hay amor a la camiseta, que si ahora quieren a Enrique Meza, que la afición prefiere a Palencia… en fin, un montón de especulaciones, chismes y amarillismo sigue a un club que debería ser tema en otros renglones.

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Lo más triste para sus aficionados es que todo eso es la cruda realidad y lo único que se puede asegurar es que a este club le hace falta un verdadero pastor y no justamente en el banquillo.

Chivas no tiene proyecto deportivo claro, o al menos eso se entiende siempre que corren a un entrenador o cuando traen extranjeros a trabajar al equipo más mexicano. En Chivas tienen muchas ideas, sueños guajiros y eso sí, muchas obligaciones que tienen que responder a la historia del club, lo paradójico es que trabajan sin certezas, sin equilibrio y las exigencias no van de la mano con su realidad.

En fin, ahí está Galindo una vez más fuera del equipo, dando penas y pagando los platos que otros rompieron pero que por su envergadura parecen intocables.

Chivas no va a cambiar por ahora, quizás mejorará si por ahí le atinan a alguna decisión de emergencia, pero mientras su entorno sea digno de los más especializados programas de chismes, los proyectos a corto plazo seguirán reinando en el club tapatío.

Meza, Boy o Palencia, a ver quién sigue…