Mano a mano con Bustos
Mano a mano con Bustos

Crecer en Villa Carlos Paz es como crecer cerca del paraíso, dicen algunos porteños. Muy cerca del lago de San Roque, contagiado de gente tranquila, trabajadora y siempre con ilusión, Carlos Bustos creció destinado a sustituir su talento, con estudio, con inteligencia. Situación que conservó con el paso de los años y que parece haberlo depositado, quizá porque era su destino, como el relevo en el banquillo más exitoso del Clausura 2013.

Al técnico de Monarcas le gusta hablar de futbol. Llega a la cita con el reportero con su pants del entrenamiento puesto, su gorra que no falla y su amabilidad atípica en el medio. Entonces clava su mirada en algún punto dentro del rectángulo verde, escucha con atención las preguntas y empieza el tiki – taka.

LA NIÑEZ Y ARGENTINA CAMPEÓN DEL MUNDO

FS: Nacer en Córdoba representa una multiopcionalidad de escoger un club. Está Belgrano, Talleres, Instituto, Entre otros. ¿Usted siempre fue hincha de Talleres?

CB: Antes que nada, yo nací en Villa Carlos Paz, provincia de Córdoba, pero queda a 35 kilómetros, es como si fuera Patzcuaro acá (en Michoacán), porque es una ciudad turística. Después nos mudamos a Córdoba cuando yo tenía 4 años. Mi papá fue chofer de colectivo de autobuses, y nos fuimos a vivir a Barrio Jardín, qué es donde está (el club) Talleres de Córdoba, ahí empecé a los 11 años en el club, siempre fui de Talleres.

FS: Tenía 12 años cuando Argentina fue campeón del mundo en su país. ¿Cómo vivió ese Mundial, siguió a algún jugador en especial?

CB: No fui a ningún partido. En Córdoba jugó México contra Alemania, mí papá sí fue a ver ese partido, ganaron los alemanes 6 a 0 me parece. Argentina no jugó en Córdoba, Lo que nos enganchó al Mundial fue la participación de jugadores como La Rana Valencia, que pertenecía a Talleres, en un momento en el que el club era protagonista, después yo tuve la suerte de jugar con él, pero él fue un crack, un gran jugador, también estaba Luis Galván, un central, que compartí la central también después con él, yo de 21 años y el de 40, ellos y Miguel Ángel Oviedo, son tres de Talleres que estuvieron dentro de los 22 campeones del mundo del 78.

FS: ¿Cómo marcó su camino ese título de la selección argentina al seguirlo tan cerca?

CB: Esa época de Talleres y lo que fue el Mundial fue algo importante para que uno todavía se decidiera más por este camino del futbol.

FS: ¿Sentía el chico argentino en ese momento (1978), que el mejor futbol del mundo se daba en Argentina tras haber vencido a la Holanda de Cruyff?

CB: En el Mundial más allá de que mi ídolo era Valencia por ser del club, mi segundo ídolo fue Kempes, que también es de la provincia de Córdoba, hizo goles en la final. Fue algo muy lindo, creo que aparte el futbol ese de Menotti representaba un poco lo que era en ese entonces el futbol argentino, hoy es diferente, a pesar de que sigan saliendo talentos, no se juega tan bien a la pelota, pero en ese momento sí nos veíamos representados, porque sí había grandes jugadores e intentaban jugar bien.

FS: ¿Había antecedentes de futbolistas en su familia, lo apoyaron?

CB: No, de hecho nosotros somos tres varones, yo soy el mayor. Mi papá sólo jugó en el futbol de llano nada más, pero siempre nos apoyó, los tres estamos en el futbol. A mí me toca hoy estar aquí (en Morelia), el segundo fue jugador en Argentina y en Ecuador, él ahora dirige el Macará de Ecuador, y él más chico hace toda la dirección de logística en Belgrano de Córdoba.

Mano a mano con Bustos
Mano a mano con Bustos
UN FUTBOLISTA ‘LIMITADO’

FS: ¿Recuerda su debut como jugador?

CB: El 30 de agosto de 1987, fue contra Ferro, en el estadio que hoy se llama Mario Alberto Kempes, en ese momento era Chato Carrera y fue un partido que salimos cero a cero, en la primera fecha de ese torneo.

FS: ¿Ese fue uno de los momentos más felices de su vida?

CB: Sí, por supuesto. Porque me costó, yo no fui un jugador dotado y también jugaba en una posición en la que en aquellos tiempos, los que eran marcadores centrales permanecían demasiado tiempo cada uno en su institución, no es como hoy que los jugadores cambian de equipo muy rápido. La zaga central de Talleres fue de Galván y Oviedo por unos diez, o doce años en el club, era muy difícil hacerse de un lugar, es más, yo debuté porque Galván se lesionó, ya después, pude jugar como pareja con él.

FS: ¿Por cuántos clubes pasó como jugador?

CB: Yo pasé por nueve clubes diferentes como jugador. Empecé en Talleres de Córdoba, en primera jugué tres años, de ahí me vendieron a Deportivo Español, jugué una liguilla para San Lorenzo como refuerzo, no me vendieron porque Español peleaba el descenso. Ya después me compró River Plate, ahí estuve un año, luego en Argentinos Juniors y después en Independiente antes de venir a Morelia. Acá vine en el 96, un primer torneo aquí, después me fui a Pachuca a jugar liga de ascenso. De Pachuca me fui a Huracán y terminé en 1999 acá en Morelia.

FS: ¿Qué representó en su carrera jugar en el futbol mexicano?

CB: Para mí fue muy importante venir a México, porque yo estaba bien consciente de que por mi velocidad no iba a poder jugar en Europa, en un futbol más rápido, entonces México era un lugar importante.

FS: ¿Cómo se dio su primer llegada a Morelia?

CB: Fue muy de casualidad, yo estaba en un aeropuerto despidiendo a mi suegro y me encontré a Sergio Martín (PF, aquel al que Chuy Corona cabeceó en la gresca del Morelos), él había visto una pretemporada de Independiente y me dijo que estaba trabajando con Tomás Boy, quien quería viajar a Argentina a ver algunos centrales y que la situación era difícil porque peleaba el descenso. También tuve la posibilidad de venir a Pachuca porque Andrés Fassi era mi preparador físico en Talleres, pero se dio lo de Morelia y al final que bueno que venimos acá, pudimos zafar y mandar al descenso a Pachuca.

FS: ¿Por qué decide retirarse en Morelia?

Lee también   Se suspende la huelga y regresa el fútbol español

CB: Mi segunda etapa en Morelia fue en el 99. De los 19 partidos, jugué 12. Cuando termina el torneo, Tomás Boy me dice, ‘voy a hacer lo posible para tener un segundo auxiliar’. Me ofreció el cargo, yo tenía 33 años y le dije que me iba a operar otra vez para jugar dos años más y no tomé su ofrecimiento, lo tomó el padre del Chicharito (Javier Hernández), quien fue segundo auxiliar en Morelia con Tomás. Yo me volví a mi país, me operé, no me sentía del todo bien y un médico amigo me dijo que ya era suficiente, yo hubiera querido retirarme en Talleres, pero a veces las cosas no se dan.

FS: ¿Por qué le ofreció Tomás Boy ser su auxiliar en aquel entonces, qué le vio?

CB: Yo me consideraba un jugador normal, he jugado en equipos importantes, pero me consideré un jugador normal por mis condiciones físicas y futbolísticas, entonces, he tratado de equiparar eso haciendo mucho análisis, analizando mucho contra quién iba a jugar, cómo, a qué rival iba a enfrentar, y esa parte seguramente la habrá visto Tomás porque sí charlaba mucho con él. Luego, en el 2000, hicimos un viaje muy lindo por Europa con él y con el profe Sergio Martín y seguramente a lo mejor él ya habrá visto condiciones en mí para poder ser su auxiliar, pero recién en el 2007 pude trabajar con Tomás cuando tomó Atlas.

FS: ¿De inmediato hizo clic con Tomás Boy cuando lo conoció?

CB: Me pasaron varias cosas raras con Tomás. Cuando yo llegué, el Fantasma tenía ocho años de ser capitán acá, yo no llegué a Morelia directamente, el equipo estaba haciendo pretemporada en Cocoa Beach (Florida). Ricardo Campos nos recogió en el Distrito Federal a mí y a Claudinho para integrarnos a la pretemporada, llegué y al tercer día de entrenamientos, Tomás me llamó a su habitación y me dijo ‘vas a ser el capitán’. Yo le dije que iba llegando, que no conocía al equipo. Él me respondió: ¿Tienes miedo? Terminé siendo el capitán del equipo, respetando la situación de Figueroa, con quien me llevo bien actualmente.

TÉCNICO POR DESTINO

FS: ¿Tras su retiro como jugador, ya sabía que sería director técnico?

CB: No. Yo me retiré en mayo del 1999 acá en Morelia, y me pasó lo que le pasa a la mayoría de los jugadores: no sabía qué hacer, leía los avisos clasificados a ver qué negocios iba a poner o qué iba a hacer, pero fueron 6 meses sin hacer nada. En el 2000 me invitaron a Talleres a las divisiones inferiores, un año después una empresa agarra a un equipo que se llama Universitario de Córdoba, donde salió el Piojo López y me invitó a coordinarlo y de ahí pasé por varios equipos hasta que me llamó Tomás en el 2007, estuve tres meses en México, regresé a Talleres, trabajé con el hijo de Grondona, Tomás tomó Morelia otra vez, me invitó y de ahí para acá la historia es conocida.

FS: ¿Cómo técnico, Menotti o Bilardo?

CB: Menotti. Son bien diferentes, lo tuve a Menotti de entrenador y él produce una explosión, todo lo que él habla, es lo que uno quisiera expresar en la cancha, pero ya después en el trabajo en sí creo que se encierra en un sistema o en un método que ya es como un producto inalterable, que no sé si sea lo que le conviene a cada juego.

FS: ¿Menotti le cambió el rumbo al futbol mexicano?

CB: No. Sí creo que le dio una buena forma. Para mí este es el futbol más poderoso de América, el mexicano. Y yo sí creo que después de Menotti, de Mejía Barón, empezó una concientización importante de las bases y creo que hoy en día, México trabaja muy bien en las Fuerzas Básicas. Antes en México se ocupaban sólo de la primera división y hoy hay una conciencia muy importante de inferiores y están en muy buen momento, porque además, a diferencia de otro futbol, sí son importantes los resultados, pero también son importantes las formas, algo que en Argentina se dejó de lado desde hace muchos años, porque sí hay talentos, pero juegan cada uno a lo que sientan, los entrenadores tratan de permanecer en su cargo y lo que importan son los resultados y no las formas

FS: ¿En el futbol actual hay tiempo para combinar el resultado y la forma?

CB: Cuando te contratan es por algo y después hay que convencerlos de que es así, yo entiendo de que es así. Claro que es importante el resultado, pero también es importante la forma, en ningún partido el resultado es seguro, pero las formas sí. Si hay la paciencia dirigencial para aguantar algunos procesos y están convencidos de que ese es el camino, seguro que las formas son importantes, hay entrenadores que tienen su forma y no renuncian a eso.

FS: ¿Eso es lo que lo trajo a Primera División?

CB: No sé, muchas cosas en futbol las he aprendido después de haber terminado de jugar, eso es lo que trato de hacer hoy con los jugadores, que entiendan qué necesita cada partido hoy. Porque de jugador había muchas cosas que las hacía por intuición, pero no por entender realmente lo que necesitaba el juego en sí y eso lo aprendí muchísimo con Tomás, el análisis, las formas, en ver cómo hacer daño, en ver cómo defender, en ver qué se necesita para cada caso en particular, todo ese tipo de análisis hay que hacerlo permanentemente. No sé si eso me trajo a primera división, yo estoy tranquilo con lo que puedo trabajar, después obviamente que los resultados son los que dicen que es lo más conveniente, pero uno no debe renunciar a lo que piensa.

FS: ¿No se asoma al futuro, en ver que pasará con usted en junio?

CB: Yo me concentro en el próximo partido y por supuesto que sé, si logramos revertir el proceso y logramos hacer una buena liguilla, a lo mejor querrán que siga, sino, a lo mejor ya no quieren que siga y el club necesita cambiar, no sé, eso es una decisión más dirigencial, lo que si quiero decir es que tengo claro eso, y para lograrlo necesito enfocarme en qué es lo mejor para cada juego, porque necesitamos los resultados.