Al fondo, las tribunas vacías del Cuauhtémoc
Al fondo, las tribunas vacías del Cuauhtémoc
Podrán decir los americanistas que su equipo ya está casi clasificado a la liguilla y presumir que le ganaron jugando bien al León, uno de los mejores del torneo. Podrán decir lo aficionados de las Chivas que ya le ganaron el Clásico a las Águilas, que el Atlas es su cliente de las últimas décadas, y que la Concachampions a final de cuentas a nadie le importa.

Ambos equipos, los más populares e importantes de nuestro país no pueden ocultar, sin embargo, que han dejado de ser aquellos que acaparaban la atención de todos los aficionados en el futbol nacional. La causa: su pobre rendimiento en los últimos años por las canchas mexicanas.

¿Vieron el Puebla-América de ayer? La entrada en el estadio Cuauhtémoc fue muy pobre para una visita de las Águilas. Pretextos hubo varios: los precios triplicados, la noche, el clima, la hora de oficina… en fin, un montón de hipótesis absurdas cuando la única realidad nos lleva a la falta de interés del público en pagar por ver un espectáculo de medio pelo.

El partido no defraudó a aquellos que bien hicieron en quedarse en su casa y ver la Serie Mundial beisbol o el tramo final del jueves por la noche del partido de la NFL. Puebla y América dieron una exhibición poquitera, caminaron los 90 minutos y al final ganó el único que, hasta eso, intentó hacerlo, a trompicones tal vez, pero lo ganó justamente. El triunfo todo lo cura, dicen por ahí y al final algún sector del público americanista se tuvo que conformar con sumar tres puntitos más que tienen a su equipo muy cerca del gran objetivo, ¡la Liguilla!

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Johan Cruyff "preocupado" por el andar del Rebaño
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Mientras en Puebla no pasaba nada interesante, en Guadalajara las Chivas daban forma a uno de sus más grandes ridículos de la historia. Sí, el mayor ganador de ligas mexicanas (y vaya que se jactan de ello), volvió a demostrar que cuando se trata de sobresalir a niveles internacionales la depresión los invade. Quizás viven por adelantado el Síndrome del Jamaicón, pero lo de ayer en el vacío estadio Omnilife, que eso sí, contó con la presencia de lujo de Johan Cruyff en el palco directivo del equipo, fue un rotundo fracaso, una pena en lo que referente al futbol nacional.

Las Chivas arrastraron su prestigio nacional aunque al final la eliminación va de la mano con su pobre historia internacional. El Ferrari sigue desaparecido, nunca ha existido y el equipo más mexicano le ha entregado a dos foráneos la responsabilidad total de llevarlos a la cúspide mundial. Valiente reto cuando por historia el club no gana más allá que ligas nacionales, ocho de las once que llevan hace más de cinco décadas.

En fin, Águilas y Chivas tuvieron la oportunidad de acaparar la noche del jueves, algo que se da pocas veces en nuestro futbol. El saldo: pobre espectáculo, algunas decepciones, un gran ridículo y un gol espantoso con valor de tres puntos.

América y Guadalajara, Guadalajara y América da igual, los dos viven mundo paralelos aunque uno ande «mejor» que el otro. No hay mucha diferencia entre ambos.