Desde que se supo el rumor de su llegada, la postura de la afición universitaria ha sido solo una: rechazo a Mario Carrillo por su pasado Águila

Sí, peor no pudo ser para Mario Carrillo, debutó perdiendo en Ciudad Universitaria ante el San Luis, le llovió durísimo desde la tribuna todo el juego y todavía al final aceptó «de buena manera» los insultos y cantos en su contra que el estadio Olímpico le dedicó. Después, ya en plena conferencia, aseguró que esperaba un recibimiento de este calibre pero que no duda en que hará felices a todos los hinchas, sin duda, una labor titánica para Carrillo toda vez que ayer quedó claro que en Ciudad Universitaria una gran mayoría no lo acepta.

¿Será que Aspe y compañía dejaron de entender lo que es ser Puma? o peor, ¿dejaron de entender lo que el América significa para la afición felina?

Pareciera que sí. Y es que en un sentir general entre los aficionados del club Universidad Nacional, Carrillo representa justamente todo lo que ellos repudian: el americanismo en todo su apogeo. Carrillo representa además esa última gran etapa de éxito amarillo, de soberbia ganadora en el buen sentido de la palabra y de domino azulcrema sobre los colores universitarios. El propio Capello, como le dicen, lo aceptó en su momento al asegurar que él era del América, dicho esto con total orgullo en alguna ocasión ante las pantallas de la televisora dueña del club de Coapa.

¿Por qué Carrillo a Pumas? ¿Porque estudió en la UNAM? Sí, este fue uno de los argumentos que Alberto García Aspe, vicepresidente deportivo del equipo, dio en Televisa en el programa La Jugada cuando se hizo oficial la llegada de Carrillo al club universitario.

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¿Por qué el Capello? Los aficionados de los Pumas tienen derecho a preguntarse esto las veces que quieran y quizás nunca encontrarán la respuesta. Para Aspe sin embargo está claro, porque tiene raíces universitarias y porque lo considera un entrenador exitoso, suficientemente inteligente para entender la filosofía y necesidades del club. ¿Será?

Hay que dejar algo en claro. La afición universitaria merece un respeto, pero sobre todo una identidad desde el punto más alto del palomar hasta el terreno de juego pasando por el banquillo técnico, y a pesar de que Mario Carrillo llega con las mejores intenciones y deseos de hacer las cosas lo mejor posible, también es cierto que ayer no estuvo presente durante la entonación del himno universitario y eso de entrada lo pone contra la pared al menos con la afición auriazul. Peor aún cuando el propio Carrillo al recibir los insultos desde la tribuna se giró, observó a los hinchas y les extendió los brazos incluyendo una sonrisa… difícil de explicar.

No, el de ayer no fue su mejor día y tal parece que su estancia en el Pedregal va a ser más complicada de lo que quizás Alberto García Aspe y el propio Carrillo pudieron haber imaginado.

¿Ustedes qué dicen, aguantará Carrillo la «carrilla» universitaria? ¿Cuántos de ustedes le dan el beneficio de la duda?