Una vez más, el clásico «Me malinterpretaron» que ocupan todos los futbolistas fue usado para remediar otra declaración vertida sin pensar en sus consecuencias.

En la conferencia de prensa posterior al entrenamiento de hoy de Chivas, Ignacio Ambriz declaró estar convencido de que «el engaño, la maña, la picardía» son la esencia del futbol, por lo que el recurso utilizado por Érick Torres ante Puebla (tirarse dentro del área al sentir el contacto con el defensa poblano), es totalmente válido y le molesta que lo señalen como algo malo, porque justamente, es parte de «lo bonito que tiene el futbol». Incluso señaló que él llegó a pegar muchas trompadas cuando era jugador y que nadie decía nada porque no había tantas cámaras como hoy en día, pero que ahora es prácticamente imposible hacerlo.

Después de haber desatado una serie de críticas de varios medios de comunicación, así como de muchos aficionados, por la noche, en el programa Zona Chiva, de TDN, aclaró que él no quiso decir eso, ni significa que aliente a sus jugadores a buscar una trampa, sino que él se refería a la picardía que puede tener un jugador para burlar a sus rivales.

«Sí te puedo asegurar que a mis jugadores nunca les pido que engañen, nunca les pido que se tiren, nunca les pido que vayan de mala leche. Me gusta que jueguen con intensidad y vayan fuerte a la pelota, que siempre intenten luchar más por quedarse con la pelota e intentar hacer un gol», añadió en Zona Chiva.

Ahora resulta que siempre no y que una vez más todos entendimos justamente lo que no quiso decir. ¿De plano no recordó lo que dijo unas horas antes o todos malinterpretamos todo?

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