En el presente año, la liga mexicana ha brillado más por sus escándalos extracancha que por lo hecho en la cancha. El espectáculo es pobre, en una jornada el Cruz Azul vence al Toluca, uno y dos de la tabla general, y a la siguiente jornada es exhibido por el último lugar, en este caso Tigres. No existe una regularidad del balompié nacional, justamente Tigres ha ganado dos partidos seguidos y ya está en zona de calificación, mientras los Pumas, que empezaron muy mal el año, son terceros generales.

El espectáculo es poco y las condiciones de los encuentros ayudan mucho, jugar un partido a las 12 del día con el sol a plomo es una locura, pero el raiting debe ser alto ya que a esa hora mucha gente está en su casa. Los directivos se deben plantear mejor las cosas, una liga de alto nivel es fácil de vender para los patrocinadores, pero para ello se le debe invertir al espectáculo como lo están haciendo en el país vecino del norte, ahí donde no les gustaba el soccer y poco a poco nos han ido ganando terreno.

A principio de año fueron los Rayados de Monterrey quienes se deslindaron de un supuesto adeudo fiscal, así comenzamos el año en México, hablando más de cosas extracancha que de futbol. Los jugadores de Jaguares rompieron concentración por un adeudo de dos meses de salario, pero no eran los únicos. Después salieron a la luz los casos de Querétaro y Puebla en primera división, así como el de Delfines en la división de Ascenso y recientemente el del Celaya.

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Los jugadores no están concentrados, están preocupados por el sustento que deben llevar al hogar y eso se nota en la cancha. La Liga se ha vuelto inestable también en los escritorios pues es impensable que no tomen medidas contra las directivas que adeudan meses de salario a sus jugadores. Desgraciadamente en el futbol mexicano no hay un organismo que ampare a los jugadores de este tipo de problemas. Es aquí donde los futbolistas deberían estar unidos y exigir el pago de sus colegas, pero la unión entre el gremio no existe y que cada quien se rasca con sus uñas.

Es una pena que hoy el futbol mexicano esté en boca del mundo por los adeudos de diversos clubes a sus jugadores y no por el espectáculo reflejado en la cancha.