Una trilogía siempre va a comprender de tres que la integren; pueden ser tres reyes magos, tres cochinitos, tres veces tres o tres futbolistas que copen como nadie el medio campo, siempre y cuando estén en su mejor momento claro está; la partida de Carlos Peña de los rumbos dónde la vida no vale nada a dónde se dan los hombres (no se si unos a otros), significa una pérdida quizá menor para uno de los mejores medios campos de los últimos tiempos, Peña, Montes y Vázquez; y aunque la ilusión rojiblanca es mayúscula, puede ser un chasco de esos que acostumbran a últimas fechas en cuestión de refuerzos.

Y es que León se queda con algo así como el 66.66%  de ese medio campo de ensueño y Chivas, se lleva a un jugador que, lo ha demostrado, sin el complemento que los otros dos otorgan, en ocasiones pasa de ser un monstruo deportivo a un monstruo de caricatura; la compra de Vergara, quién sabe si a petición de Almeyda, suena interesante, agresiva, valiente; y la venta hecha por León no está ni de cerca descabellada, te embolsas unos cuántos dolares, mantienes una base primaria en tu columna vertebral y máxime, puede apuntalar aún más ese equipo que juega alegremente y da gusto ver en la liga.

Habrá que ver si las lágrimas de Peña significan algo más que un simple cariño a la ciudad, a la camiseta y a la afición, las palabras son claras y suenan contundentes: «me voy por decisión de la directiva», y las ocasiones en las que un jugador no está conforme con la transacción, la ciudad en la que recae o la simple salida del antiguo club, suelen ser en varias ocasiones frustrantes para ambos lados y eso, eso sólo el tiempo lo dirá.

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