Pareciera que quieren irse
Pareciera que quieren irse

El pasado fin de semana, Querétaro desperdició un partido que podría costarle al final del torneo. Tenía la obligación del triunfo y se conformó con un empate. Por si fuera poco perdió la oportunidad de vencer al rival directo por el descenso, algo que habría reanimado a los jugadores, además de fortalecer un vínculo esperanzador con su afición.

Ignacio Ambriz apostó por el orden defensivo, por la perfección de aguantar. Y le salió. En gran medida también se debió a Atlas, que le compró la idea y no se iba a arriesgar en casa de su más urgido perseguidor. Faltan jornadas por disputarse, no obstante parecen eternas para unos Gallos que exhiben el ataque como elemento nulo en sus propósitos.

Contrario a los últimos benjamines, Tijuana y León, Querétaro retorna a la etiqueta que suele caracterizar a los clubes que pelean la permanencia: el sufrimiento sin ton ni son. A diferencia de Xolos y Panzas Verdes, los Gallos temen buscar el gol, aunque sea una de cuidado. El futbol, bien o mal jugado, se gana con goles, algo que los queretanos no conciben en su lucha por la permanencia.

Podría decirse que pueden ir preparando las maletas, sin embargo es prematuro guardar el equipaje. Dadas sus circunstancias, ¿se animará Querétaro a vencer sus propios miedos? Atlas lo ha venido haciendo, y le ha dado frutos.

Ustedes dicen. ¿Pintan los Gallos como firmes candidatos a descender? ¿Le ven capacidad para una sorpresa?

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