En este mundo tan violento ya nadie está a salvo. ¡Ni siquiera cuando estás en un estadio repleto de polícias! Pregúntele a Gabriel Torje, jugador del Dínamo Bucarest rumano, que apenas y libró la bengala que arrojaron desde la tribuna.

Desbordó muy bien, pegado a la banda y dejó a un defensa rival. Cuando se disponía a mandar un centro, tuvo que recurrir a su habilidad en la conducción del balón para hacer prácticamente un nuevo quiebre y evitar la bengala encendida que caía justo cuando él pasaba.

La libró apenas, pero no así su equipo, que perdió la final de la Copa de Rumania ante el Steaua 0-1. Un poco más y el resultado hubiera sido mucho más lamentable…

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