En 2009, la Asamblea Legislativa del DF dictaminó reformas al Código Civil para proteger a bebés de nombres peyorativos. Con ello, jueces del Registro Civil tienen como obligación exhortar a los padres a pensar bien el nombre que han de poner a sus hijos. El propósito es que el registrado no sea objeto de burlas, discriminación o rechazo cuando crezca.

Esto se dio luego del auge que tuvieran nombres como James Bond, Marlon Brando, James Dean, Elvis Presley, Jim Morrison, entre otros, que iban acompañados por otro nombre común (Manuel, Alejandro, Francisco) y los apellidos paterno y materno. En fin. Así es en México.

Pero en Holanda las cosas no están tan distantes en este sentido. El matrimonio conformado por Ben Van Gool y Clyde Silvagni llamó a su último hijo ¡Riquelme!.

Los motivos para llamarlo así son dos: admiración del padre por Juan Román y una venganza. Como Clyde eligió el nombre de su primera hija, Dominique, Ben decidiría cómo se llamaría el varón sin opción a discutir el nombre.

Como su admiración por el ídolo xeneize es tanta pensó en llamar al niño “Juan” o “Roman” (sin acento), pero al ver que muchos niños holandeses se llaman “Roman” creyó adecuado bautizarlo como “Riquelme”. De igual forma, identificó que su primer apellido suena igual que el del actual técnico de Bayern Munich, Louis Van Gaal.

Entonces, Ben procedió a poner otros dos nombres entre Riquelme y Van Gool y, quizá para evitar el choque de ideas futbolísticas en una misma persona, el nene terminó por llamarse ¡Riquelme Alphonse Benedictus Van Gool!

¿Ustedes saben por qué sus padres les pusieron el nombre que tienen?

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