El equipo revelación en la Copa del Rey es Mirandés. La escuadra perteneciente a la tercera división española ha sorprendido a propios y extraños al colarse en los cuartos de final del torneo. Una de sus figuras, ídolo de su afición, es Pablo Infante, quien consiguió un gol soñado para él ante Racing de Santander en la vuelta de la serie entre ambos clubes. Sin embargo, Infante es más feliz como banquero.

Levantarse temprano para llegar a las ocho de la mañana en punto al banco y atender a sus clientes brindándoles información sobre hipotecas, cuentas de cheques y préstamos, significa lo más importante para Infante. Desde hace siete años ese es su empleo y no quiere cambiarlo por nada del mundo. A sus 31 años se siente dichoso de trabajar en el banco y jamás le pasó por la mente buscar suerte en otro equipo que no fuera Mirandés, club que le queda cerca de su empleo.

«En esta vida hay que perseguir la felicidad. Estoy muy a gusto en el trabajo donde estoy. Me siento apreciado y en este club también me siento muy valorado. Esa simbiosis hace que pueda compaginar las dos cosas y me siento muy bien», precisa Infante.

¿Cómo se las arregla para compaginar empleo y futbol? Como muchos de sus compañeros también tienen empleo de tiempo completo, el club decidió que los entrenamientos fueran por las tardes. Cuando hay partidos entre semana, éstos se efectúan por las noches para que los integrantes del equipo tengan oportunidad de calentar antes de saltar a la cancha.

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