Cuántas veces no hemos padecido los infortunios de cancelar un compromiso importante por el surgimiento de otro más o menos importante. Que si tenemos pactada la boda de alguien donde se nos advierte que de ninguna manera podemos faltar y a la mera hora se nos atraviesa un compromiso laboral con tintes de «si no vienes, te corro» es uno de muchos ejemplos.

Una encrucijada similar vive David Beckham, quien ansioso por acudir a la boda entre el príncipe Guillermo y Kate Middleton podría no asistir debido a sus compromisos con el Galaxy. Y es que además del gusto por mostrarse en el Jet Set, Beckham tiene consigo una carga hereditaria de amor y devoción a la familia real británica: «soy un gran fanático de la familia real, siempre lo he sido. Mis abuelos y mis padres me enseñaron a amar a la familia real».

Bueno, pues Beckham podría traicionar los valores inculcados por su familia toda vez que Galaxy se enfrentará al FC Dallas dos días antes de la unión matrimonial. Los tiempos nada más no le cuadran y no quiere llegar de saludas, felicitas y te vas. Además, tiene un contrato por cumplir y debe desquitar el salario.

Vaya dilema en el que está. ¿Ustedes qué harían en su lugar?

Moraleja: pídele a tus amigos que nunca se casen.

Lee también   PSG interesado en Roberto Soldado