¿Más irrelevante? imposible. Pese a no estar completamente calvo, el «Chelís» cuscatleco comparte cualidades con su homólogo mexicano. Ya de entrada el apodo, derivado también de su nombre, José Luis (nomás que éste se apellida Rugamas).

La similitud entre ambos personajes es ni más ni menos que su devoción por imitar a Libertad Lamarque: ganosos del sentimiento, lloran por amor al futbol. En este caso, el salvadoreño (que funge como técnico interino de la selección) pidió entre lágrimas una oportunidad para reivindicarse como estratega en la Copa Centroamericana, a efectuarse en enero próximo en Panamá.

Compartiendo grupo con Nicaragua, Belice y el anfitrión, la Federación Salvadoreña decidió darle un chance al «Chelís». ¿Y por qué habría de reivindicarse? Pues porque el buen José Luis Rugamas no gana un partido en bancas cuscatlecas.

Pero en su caso qué más da la inexperiencia y la falta de resultados ante las lágrimas derivadas por tanto amor a la camiseta. A ver si en una de esas no se nos rapa y se mete tremendos catorrazos en la tatema como lo hace nuestro Chelís.

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