Ocurrió en el futbol peruano durante el duelo Real Garcilaso-César Vallejo. El anfitrión perdía 1-2 al minuto 73 cuando Alfredo Ramúa se aventó un clavado monumental en el área. Al mismo tiempo que los comentaristas del encuentro daban por hecho que no era falta, el silbante decidió sancionar el engaño con penal.

«Abajo no hay nada», dijeron los narradores en un principio. «¡No! ¡No! Por el amor de Dios», expresaron inmediatamente tras ver la marcación del árbitro. No había marcha atrás, Real Garcilaso ejecutó la pena máxima y así consiguió un empate a dos que lo mantiene de líder junto a Sporting Cristal.

Lo irrelevante es que tras ver la repetición al término del partido, escuchando a los comentaristas, el silbante concluyó que sí era penal, que sí hubo falta. Fue el único que vio infracción en un clavado.

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