Más que irrelevante, alarmante. Tenemos la concepción de que la violencia en el fútbol, esa que cobra la vida de aficionados, si no ocurre en Argentina o Inglaterra no es de llamar la atención.

También existe en otras latitudes, en países donde su fútbol no destaca en las primeras planas mundiales. Ahora fue en Perú. El pasado 9 de agosto Joel Gutiérrez Sánchez y Hilden Cabrera, barristas del Universitario de Deportes, asesinaron a un joven de 17 años identificado como A.M.S.V por el sólo hecho de ser hincha del archirrival, Alianza de Lima.

El suceso tuvo lugar en el asentamiento “Pacífico” de San Juan de Miraflores, donde las barras de ambos equipos se enfrentaban a golpes. El crimen de A.M.S.V se perpetró doblemente: primero le dispararon y luego lo remataron con una pedrada en la cabeza.

El día de hoy Joel Gutiérrez Sánchez ingresó a un penal de la capital peruana, mientras que a Hilden Cabrera se la ha girado la orden de captura. ¿Por qué recordar con sangre una playera a la que con tanto amor Mario Vargas Llosa defiende del olvido?

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