Dicen que cada cabeza es un técnico. Pero hay de técnicos a técnicos. Soñar con ser el entrenador del equipo de tus amores no tiene nada de malo. Sin embargo, causa sorpresa cuando se convierte en obsesión y el anhelo está opacado por un lúgubre pasado.

La siguiente historia tiene como escenario Argentina. Un hombre llamado Ricardo Barreda, alias «el odontólogo», recién salió de prisión y tiene como deseo inmediato ver jugar a Estudiantes de la Plata, equipo del cual es fanático a morir. Sí, hasta aquí nada de impactante.

Bueno, pues este señor estuvo tras las rejas por haber asesinado a toda su familia en 1992. Una vez libre pidió ir a cenar con su esposa, ¡se casó de nuevo! En fin. La cosa no para ahí, pues Barreda tiene en mente convertirse en el futuro técnico del Pincha y pide una oportunidad para mostrarse. Quiere que le cumplan su sueño y él fascinado por dar a conocer sus habilidades tácticas.

Mientras Estudiantes analiza su propuesta, el hombre podría acudir el próximo fin de semana a La Bombonera para presenciar a sus Estudiantes, quienes juegan contra Boca. Lo cierto es que de hacerlo no puede ir solo debido a que está bajo un estricto tratamiento psicológico. Él mismo comparte su sentir: «estoy tratando de habituarme a las condiciones de la vida en sociedad».

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