Si el Balón de Oro premiara al más juerguista del futbol mundial, Guti lo ganaría todos los años. Su última gran noche fue la del lunes pasado, cuando tras salir de la discoteca a las 4 de la madrugada, se estrelló con un autobús del transporte público de Estambul.

El accidente fue provocado por la explosión previa de un neumático de su Range Rover blanca, la cual condujo en sentido contrario durante un kilómetro y medio antes del percance.

El ex Real Madrid, hoy jugador del Besiktas, registró una tasa de alcohol en la sangre de 2.71 gramos por litro (el límite marca 0.5 hasta en Turquía) y visiblemente indignado fue trasladado a la comisaría en turno, de la cual fue liberado previo pago de 547 libras turcas, equivalentes a unos 5 mil pesitos mexicanos.

Si se lo preguntaban, el angelito que porta el número 14 se encuentra en excelentes condiciones, y solo presenta los típicos síntomas achacables a la resaca. Su equipo, dirigido por Bernd Schuster, y con compañeros de la talla de Rustu, Nihat y Quaresma apenas marcha en quinto lugar de la Super Liga turca. ¡Salud!

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