Con razón Pato anda jugando tan bien. Hoy le anotó a Nápoles y hace ocho días le hizo un gran gol a Chievo. Parecía que el resurgimiento de su nivel se debía al orgullo herido de comer banca y demostrarle a Silvio Berlusconi su verdadera capacidad. Pero tal parece que no tiene nada que demostrarle al mandamás de Milán debido a que anda de romance con la hija del dueño, Bárbara Berlusconi.

Desde hace pocas semanas se les vincula afectivamente y todo apunta a que Bárbara es la causante del buen juego del brasileño. Sin embargo, ella no quiere aparecer en las portadas como el affair de Pato ni como la hija consentida del primer ministro italiano. Más bien, quiere que se le valore como una mujer profesional con deseos de superarse y por ello busca acomodo en el club de su padre.

“Quiero descubrir cómo funcionan las cosas. No quiero un cargo en la directiva y también es temprano para pensar en la presidencia. Pero mi padre dice que si entiendo las dinámicas de un club de fútbol, puedo trabajar en cualquier sector”, externó la bella Bárbara.

Moraleja: Pato no anda tan perdido.

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