Dice un viejo proverbio del periodismo en las cantinas que el chisme es el alimento del alma. Obsesivo con la condición humana, el chisme persigue a cualquier persona sea donde sea, no importa dónde nos escondamos o huyamos, siempre nos encuentra. Bastaría con preguntarle a Victoria Beckham, quien ingenuamente creyó deshacerse de él al salir de Inglaterra para refugiarse en Estados Unidos.

Desde días pasados, la prensa deportiva y de espectáculos del otro lado le ha dado rienda suelta a la terrible humillación que siente Victoria por las “infidelidades” de uno de los máximos atrayentes del chisme, es decir su esposo David Beckham. Resulta que una chica llamada Irma Nici, de oficio prostituta, declaró haber sido contratada en varias ocasiones por el futbolista recibiendo grandes cantidades de dinero.

Tales declaraciones fueron hechas a la revista In Touch, a la cual el buen Deivid ya ha interpuesto una demanda por no corroborar dicha información. Mientras ellos se lían en un conflicto legal, otro vocero del chisme, amigo anónimo de Victoria, señala que la ex Spice anda por la calle de la amargura al saber que todo mundo habla de ella y susurra a sus espaldas. A ver si en una de esas no la invitan a participar en varias temporadas de Desperate Housewives.

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