Un clima pesado y gris arropa en estos momentos a todo Montevideo y a Uruguay, después de conocerse el asesinato de un niño de 10 años llamado Felipe Romero, quien estaba recibiendo clases de fútbol en una escuela ubicada en el departamento de Maldonado, al este de Montevideo, la cual era dirigida por Fernando Sierra (32), autor del asesinato.

Según información recaudada por periodistas del país sudamericano, Sierra tenía una estrecha relación con el infante. No solo era su entrenador de fútbol, sino también asistía a las reuniones de la escuela para seguir de cerca su desempeño académico. Alexandra Pérez, madre de Romero, comenzó a notar actitudes extrañas en su hijo desde hace algunos meses atrás. Una de ellas sería el hecho de que Romero se refería en algunas ocasiones a Sierra como «su padre», situación que obligó a Pérez a llevar a su hijo al psicólogo y éste le recomendó que tratara de que su hijo no pasara tanto tiempo con él a solas.

Pérez hizo el llamado de atención a el entrenador de fútbol el pasado día miércoles y el sábado siguiente por la mañana el Ministerio Interior de Uruguay informó el hallazgo de los dos cuerpos sin vida en una zona boscosa de Villa Serrana, departamento de Lavalleja, al noreste de Montevideo, abrazados y cada uno con un disparo en la cabeza. La policía pudo informar que al lado de los cuerpos se recaudó un arma de fuego calibre 22 y una caja de sedantes.

Felipe Romero era hijo de un ex futbolista profesional uruguayo de 48 años de edad, conocido como «lucho» Romero, quien jugaría en el Cagliari de Italia en 1996 y 1997 y también jugaría en los dos equipos locales más populares como Peñarol y Nacional.

Lee también   Jürgen Damm confesó que rechazó ofertas del futbol europeo
Felipe Romero (izquierda) junto a Fernando Sierra su entrenador y autor del crimen (Fotografía Facebook)